Estudio revela que el 70 % de estudiantes de secundaria copia‑pega IA ocasionalmente

El sindicato STES‑Intersindical ha publicado un estudio basado en una encuesta a 5.866 profesores y 1.054 alumnos de ESO y Bachillerato. La investigación, realizada en mayo, muestra que el 70 % de los estudiantes admiten copiar‑pegar contenido generado por IA de manera ocasional.

Este dato destaca que, aunque la adopción de la inteligencia artificial es masiva, el uso directo para entregar trabajos sin transformación sigue siendo puntual. "Solo cuando nos sirve para ahorrar tiempo, pero siempre revisamos el resultado", comenta un estudiante encuestado.

Detalles del uso de IA entre alumnos y docentes

Casi todo el alumnado está familiarizado con la tecnología: el 98 % de los estudiantes utilizan alguna herramienta de IA, principalmente ChatGPT y NotebookLM. Sin embargo, solo el 27 % acepta los resultados sin revisión y los copia directamente en sus documentos.

En el cuerpo docente, el 52 % de los profesores emplean IA para preparar clases, elaborar materiales o corregir tareas. A pesar de su uso, el 94 % considera que la IA es poco fiable y advierte sobre posibles sesgos.

La práctica varía según la comunidad autónoma. En Cantabria, el 90 % de los estudiantes hacen menos copy‑paste, mientras que en Navarra la cifra sube a el 67 %. Extremadura y Madrid presentan comportamientos intermedios, con el 83 % y el 80 % respectivamente de alumnos que reducen el uso indiscriminado.

Otros usos emergen: el 20 % de los alumnos recurre a la IA para crear esquemas y resúmenes, el 18 % la emplea como tutor personal y el 13 % la usa para generar material multimedia.

Perspectivas y posibles repercusiones en el entorno educativo

Los resultados impulsan la discusión sobre la necesidad de normativas claras que regulen el empleo de IA en tareas académicas. Los docentes, aunque críticos, reconocen que la herramienta puede favorecer el aprendizaje si se integra con supervisión.

Se prevé que las instituciones educativas diseñen protocolos que obliguen a la revisión humana de los contenidos generados por IA y que incluyan formación específica para profesores. "Necesitamos que la IA sea una ayuda, no una sustitución", afirma un docente de la región vasca.

El estudio también alerta sobre la percepción de sesgos de género, éticos y socioeconómicos que la IA puede introducir, lo que podría afectar la equidad en el aula. La combinación de datos críticos y la alta penetración de la tecnología sugiere que el debate sobre su fiabilidad y su papel en la educación está lejos de cerrarse.

En definitiva, el panorama muestra una adopción generalizada pero cautelosa, donde la responsabilidad recae tanto en estudiantes como en docentes para garantizar un uso ético y pedagógicamente sólido de la inteligencia artificial.

Laura Jiménez Moreno
Laura Jiménez Moreno

Editora de Tecnología

Editora de tecnología. Especialista en inteligencia artificial y transformación digital.

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