Bad Bunny y la Casita gentrificada: la polémica del evento VIP
Bad Bunny presentó la zona VIP de la Casita el 12 de junio en Humacao, Puerto Rico, durante su residencia "No Me Quiero Ir de Aquí". La puesta en escena replicó una vivienda real del municipio, con paredes pintadas de colores tropicales y muebles de segunda mano. La organización, a cargo del propio artista y su equipo de producción, invitó a celebridades, deportistas e influencers que pagaron una entrada en diversas divisas.
El público presente reaccionó con aplausos, pero las redes sociales explotaron en menos de una hora. Comentarios de usuarios y artistas denunciaron la transformación del concepto original en un club privado. La prensa local describió el ambiente como "una fiesta de élite" que contrastaba con la intención declarada del álbum.
Cómo la Casita se transformó en zona elitista y sus críticas
La zona VIP se limitó a 150 personas, seleccionadas por su poder mediático y capacidad de pago. Los criterios de acceso incluían la presencia de un código QR exclusivo y la compra de paquetes que superaban los 500 dólares. Esta barrera económica expulsó a los vecinos del barrio, que habían sido el público objetivo del proyecto.
Activistas culturales acusaron al concierto de , argumentando que la Casita pasó de ser un símbolo de la vida cotidiana a un escenario de consumo de lujo. Asimismo, surgieron señalamientos de , al observarse una mayor presencia masculina entre los invitados y una escasa representación femenina en roles de liderazgo dentro del evento.





