Reyes Católicos: origen y vigencia del título histórico
En 1496 el Papa Alejandro VI firmó la bula que concedió a Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón el título de Reyes Católicos. La distinción reconocía la unión de sus coronas y la defensa de la fe católica. Desde entonces el epíteto ha pasado de generación en generación hasta el actual monarca Felipe VI.
El privilegio no es meramente honorífico; incluye el derecho histórico de las reinas españolas a vestir de blanco en audiencias papales, a diferencia del traje negro habitual. Este detalle protocolario sigue vigente y se muestra cada vez que la Reina Letizia recibe al Santo Padre.
El título surgió tras la conquista de Granada y la unificación de los reinos ibéricos, actos que el papado consideró fundamentales para la expansión del cristianismo. La bula subrayó la alianza política y militar entre la Corona y la Santa Sede.
Detalles del privilegio y su significado político‑religioso
La bula de Alejandro VI estableció que el honor reflejaba la responsabilidad de la Corona en la defensa de la fe, la evangelización de América y la expulsión de los judíos. Así, el título sirvió como herramienta de legitimación interna y externa.





