Gilgamesh renace: el hallazgo filológico que conecta 3.000 años de cultura
El investigador Alexander Johannes Edmonds de la Universidad de Münster ha publicado un estudio que demuestra la transmisión del nombre y mito de Gilgamesh desde el siglo III a.C. hasta el siglo XV d.C.. La investigación se basa en rastros filológicos precisos, no en paralelismos amplios, y abre una nueva perspectiva sobre la continuidad cultural.
Edmonds propone un método centrado en pequeñas variaciones fonéticas, errores de copia y cambios ortográficos. Cada posible vínculo se verifica eslabón a eslabón, lo que permite afirmar la existencia de una cadena de transmisión sin depender de coincidencias temáticas generales.
Cómo se rastrea la huella del rey de Uruk en textos judíos y latinos
En el Talmud babilónico, compilado entre los siglos III y VI d.C., aparece la palabra gôlāmîš asociada a una madera usada en la construcción del Arca de Noé. Edmonds argumenta que la proximidad fonética con Gilgamesh indica una confusión léxica originada en traductores arameos que preservaron el nombre bajo una forma distinta.
En la obra de Flavio Josefo, Antigüedades judías (94 d.C.), se registra la genealogía del nombre , que debería corresponder a *Gersón. El investigador señala que la forma recuerda variantes arameas del héroe mesopotámico, sugiriendo una referencia latente a Gilgamesh dentro del mundo judío romano.





