Coste de oportunidad de no reformar las pensiones en España
La AIReF ha publicado un escenario que muestra que, si el sistema de pensiones no se reforma, el gasto público superará el 50 % del PIB en 2045 y crecerá 7,1 puntos hasta 2050. De ese total, 3,4 puntos del PIB provendrán exclusivamente de las pensiones, equivalentes a unos 8.000 millones de euros anuales a precios actuales. Cada punto de PIB destinado a pensiones desplaza recursos que podrían financiar vivienda, políticas de natalidad o una reducción de la presión fiscal.
En 2024, las pensiones contributivas ascendieron a 244.494 millones de euros, frente a los 168.804 millones que destinaron sanidad y educación combinadas. La diferencia muestra cómo una sola partida supera a los dos servicios básicos del Estado.
Impacto fiscal y social del gasto creciente en pensiones
El desplazamiento de recursos tiene consecuencias directas. Un punto de PIB dedicado a pensiones equivale a aproximadamente 2.350 millones de euros que no se pueden invertir en vivienda asequible, lo que agrava la escasez de alquileres y la presión sobre los precios. Del mismo modo, la falta de financiación para políticas familiares dificulta la reversión del descenso de la natalidad, que ya está por debajo del nivel de reposición.
Además, el aumento del gasto en pensiones reduce la capacidad del Estado para aliviar la carga impositiva. Cada punto de PIB que se destina a jubilaciones implica menos margen para recortes de IRPF o cotizaciones empresariales, lo que mantiene alta la presión fiscal sobre los trabajadores y las empresas.
Contexto del debate y límites de soluciones alternativas
España se comprometió ante Bruselas a contener el gasto público, pero la presión de la Seguridad Social crece a un ritmo del 4,6 % anual hasta 2028, muy por encima del 3,4 % pactado para el conjunto de las administraciones. La regularización de 950.000 inmigrantes aportaría solo 0,031 puntos del PIB en cotizaciones, una cifra insuficiente para cubrir el déficit generado por las pensiones.
El país también retiene a apenas la mitad de los inmigrantes que llegan, lo que limita aún más el potencial de ingresos fiscales adicionales. Por tanto, la inmigración, aunque a menudo citada como solución, no cubre la magnitud del desequilibrio.
Escenarios futuros y riesgos de endeudamiento
Si el gasto de pensiones sigue sin control, la AIReF proyecta que la deuda pública alcanzará el 123 % del PIB en 2050. Casi dos tercios de ese aumento se atribuyen a las pensiones. Los intereses de la deuda subirían del 2,4 % al 4,4 %, duplicando el coste financiero del Estado.
En el escenario más optimista, la deuda se mantiene en 123 % bajo una productividad alta; si la productividad falla, la deuda podría escalar hasta 137 % del PIB. Ambos niveles implican mayores pagos de intereses que compiten con la financiación de servicios esenciales.
Qué puede pasar a continuación
El Gobierno ha recibido la certificación de la AIReF de que el sistema de pensiones cumple la regla de gasto, pero la propia autoridad advierte que esa conformidad es compatible con un deterioro continuo de las cuentas públicas. Sin una reforma estructural, el coste de oportunidad seguirá recortando inversiones en vivienda, natalidad y alivio fiscal, afectando a generaciones futuras.
La presión sobre la deuda y los intereses obligará al Estado a buscar fuentes de financiación cada vez más onerosas, lo que repercutirá en los contribuyentes y en la capacidad de gasto en áreas críticas. La decisión de reformar o no las pensiones será, en última instancia, una cuestión de prioridades presupuestarias y de la voluntad política para afrontar el desafío demográfico.