Misa del Papa León XIV en Cibeles: mujeres y colectivos LGTBI+ exigen igualdad
El Papa León XIV celebró la Santa Misa en la plaza de Cibeles, Madrid, el pasado domingo. Alrededor de una veintena de mujeres integrantes del movimiento Revuelta de Mujeres en la Iglesia y varios miembros de la asociación LGTBI+ Crismhom se acercaron al altar con pancartas moradas y paraguas arcoíris para demandar una Iglesia que reconozca la igualdad y permita sacramentos sin distinción de género u orientación sexual.
Los manifestantes portaron una pancarta que decía "Hasta que la igualdad se haga costumbre" y, según testigos, mantuvieron su presencia durante toda la celebración, sin interrumpir el rito pero haciendo visible su reclamo a los fieles y a la jerarquía eclesiástica.
Detalles de la reivindicación: consignas, símbolos y declaraciones
Las consignas se centraron en la exigencia de una "Iglesia de iguales". Teresa Casillas, portavoz de *Revuelta de Mujeres en la Iglesia, declaró a la prensa: "Queremos una Iglesia de iguales, no una Iglesia de poderosos". Añadió que Jesús "no fundó una Iglesia", sino que vivió una comunidad de iguales, y criticó la presencia exclusiva de hombres en el entorno del Papa durante la eucaristía.
Mónica Arca, integrante de Crismhom, apareció bajo un paraguas arcoíris y sostuvo que la Iglesia debe reconocer al colectivo LGTBI+ "como matrimonio, como realidad humana". En sus palabras: "Dios nos ha creado, nos ama y podemos ser creyentes y LGTBI+ sin renunciar al amor en pareja". Arca recordó su trayectoria como misionera en América Latina y su posterior salida de la vida religiosa para vivir como laica y casarse con una mujer.
Otro manifestante, Luis Enrique, originario de Colombia y residente en Las Palmas, portó una camiseta con el lema "Soy gay cristiano". Afirmó que, tras el bautismo, todos los creyentes deben tener los mismos derechos sacramentales: "Con el mismo rango que Jesús nos dejó en el bautismo, podemos disfrutar de los sacramentos como cualquier otro".
Los símbolos morados y los paraguas arcoíris se convirtieron en la estética de la protesta, señalando la unión de la lucha feminista y la defensa de los derechos LGTBI+ dentro de la Iglesia.
Contexto breve de la visita papal y la postura de la Iglesia
La visita del Papa León XIV a Madrid forma parte de su gira europea de primavera, cuyo objetivo oficial es reforzar la fe católica y promover el diálogo interreligioso. Sin embargo, la presencia de grupos reivindicativos no es nueva; en anteriores visitas papales se han registrado protestas similares, aunque nunca con la combinación de feminismo y reivindicación LGTBI+ que se observó este domingo.
Históricamente, la Iglesia católica ha mantenido una postura conservadora respecto al orden sacerdotal y al matrimonio. Las órdenes femeninas existen, pero la ordenación sacerdotal está reservada a hombres. En cuanto a la comunidad LGTBI+, la doctrina oficial considera los actos homosexuales como pecaminosos, aunque ha habido llamadas internas para una mayor pastoral y acompañamiento.
Los movimientos que participaron en la misa citan como referencia las palabras del propio pontífice, quien en su homilía del día anterior afirmó que "hay que ser humanos" y que Jesús también era humano. Los manifestantes interpretan esa frase como una invitación a reconocer la dignidad de todas las personas, independientemente de su orientación sexual o identidad de género.
Perspectivas y posibles repercusiones
La protesta en Cibeles ha puesto de relieve la presión que ejercen los colectivos feministas y LGTBI+ sobre la jerarquía eclesiástica. Aunque el Vaticano no ha anunciado cambios doctrinales, la visibilidad del reclamo podría impulsar debates internos y, eventualmente, reformas pastorales que amplíen la inclusión.
Para los fieles que asistieron, la misa siguió su curso litúrgico sin incidentes mayores, pero la imagen de las pancartas moradas y los paraguas arcoíris quedó grabada en los medios y en la memoria colectiva de la ciudad. La cuestión que queda abierta es si la Iglesia responderá con acciones concretas o mantendrá su postura tradicional ante una sociedad cada vez más diversa.