En mayo‑junio de 2024, varias aulas de colegios públicos de Madrid registraron temperaturas superiores a 35 °C, muy por encima del máximo legal de 27 °C para actividades en interiores. La normativa vigente obliga a garantizar ese límite, pero las infraestructuras actuales no disponen de climatización suficiente.

Los datos provienen de inspecciones realizadas por la Consejería de Educación y de denuncias de padres y docentes. En al menos diez centros, los termómetros oficiales mostraron valores que superaron los 35 °C durante varios días consecutivos, obligando a suspender clases en algunas aulas.

Consecuencias para la salud y la gestión educativa

El calor excesivo ha provocado mareos, desmayos y episodios de golpeteo de calor entre alumnos y personal docente. En varios colegios, la inspección de trabajo registró incidentes de lipotimia y agotamiento, obligando a la intervención de servicios médicos de urgencia.

A pesar de la gravedad, la respuesta del Gobierno regional se ha limitado a declaraciones jocosas y a la ausencia de medidas correctoras inmediatas. Los sindicatos de educación denuncian la falta de equipos de refrigeración y la negligencia en la aplicación de la normativa.