Resumen del suceso

El domingo, a las 00:05 del 10 de junio, Helena, de ocho años, se fracturó el dedo gordo del pie izquierdo mientras jugaba al fútbol descalza en su propia fiesta de cumpleaños. La lesión obligó a sus padres a trasladarla en silla de ruedas al Hospital Universitario de la ciudad, donde el traumatólogo confirmó la fractura.

Una vez en urgencias, la enfermera aplicó un esparadrapo que unía el dedo gordo al índice como medida provisional. "Podéis hacerlo vosotros en casa perfectamente", afirmó, indicando que el vendaje no requería intervención especializada.

Detalles del incidente y atención médica

El accidente se originó tras una discusión en la mesa del almuerzo sobre la cantidad de guisantes que Helena debía comer. La tensión se disipó cuando, media hora después, la niña y una amiga comenzaron a jugar al fútbol con los pies descalzos en el jardín. Un choque inesperado hizo que el dedo gordo se doblara de forma violenta, provocando una rotura evidente.

Los padres, alarmados, llamaron a una ambulancia que llegó minutos después. La niña fue colocada en una silla de ruedas para evitar mayor dolor al desplazarse. En el hospital, el traumatólogo infantil examinó la radiografía y confirmó una fractura simple sin desplazamiento. La decisión de usar esparadrapo como inmovilización temporal respondió a la ausencia de complicaciones mayores.

La enfermera explicó que el vendaje consistía en unir el dedo gordo al segundo dedo con cinta adhesiva médica, evitando que el pie se moviera. "Este tipo de inmovilización es suficiente mientras no haya edema significativo", señaló. Además, recomendó que los padres podrían replicar el procedimiento en casa, siempre que la herida no presentara sangrado activo ni signos de infección.