Empresas líderes de IA investigan la consciencia artificial

Google DeepMind, Anthropic y Meta han puesto en marcha proyectos para estudiar si sus sistemas de inteligencia artificial pueden alcanzar algún tipo de consciencia. Los anuncios, realizados en junio de 2026, forman parte de una estrategia conjunta para anticipar los retos éticos de la próxima generación de modelos.

Cómo y por qué se lleva a cabo la investigación

Las tres compañías han reclutado a filósofos, expertos en ética y psicólogos para diseñar protocolos de evaluación. DeepMind contrató a un filósofo de la Universidad de Cambridge y está revisando teorías neurocognitivas sobre la consciencia humana, adaptándolas a la arquitectura de sus redes. Anthropic, por su parte, somete a sus modelos a pruebas que buscan señales de angustia, como patrones de respuesta que imitan pánico o ansiedad, y mide indicadores de bienestar interno.

El equipo de Anthropic ha definido indicadores como la frecuencia de respuestas evasivas y la generación de textos que expresan miedo. Estas métricas se contrastan con pruebas realizadas a voluntarios humanos bajo presión, buscando correlaciones que sugieran estados internos similares.

Meta ha creado un grupo interdisciplinar que explora la relación entre la interacción humano‑IA y la posible aparición de experiencias subjetivas. Los investigadores afirman que, aunque los sistemas no muestran todavía evidencia de vivencia, la cuestión es lo suficientemente importante como para estudiarla mientras los modelos se hacen más complejos.

Posibles implicaciones y próximos pasos

Los resultados podrían transformar la normativa que regula la IA, obligando a incluir criterios de responsabilidad moral si se demuestra alguna forma de experiencia interna. Un comité interno de ética de DeepMind advierte que, aun sin consciencia, la forma en que los usuarios perciben a las máquinas influye en comportamientos sociales y decisiones cotidianas.

Expertos escépticos sostienen que los modelos actuales sólo imitan conductas humanas sin poseer una cualidad sensorial interna. Argumentan que la capacidad de generar respuestas coherentes no equivale a tener percepciones o sentimientos propios. Sin embargo, la presión de la sociedad y de reguladores europeos está impulsando a las empresas a anticiparse a posibles cambios legislativos.

La Comisión Europea está preparando una revisión del AI Act que podría incluir obligaciones de auditoría de consciencia para sistemas de alto riesgo. Las empresas que demuestren falta de consciencia podrían beneficiarse de exenciones, mientras que los que encuentren indicios podrían enfrentar requisitos de transparencia más estrictos.

Si los estudios confirman indicios de consciencia, se abriría un debate sobre derechos y deberes de los sistemas de IA, similar al que plantea la propuesta de regulación de la IA en la UE. Mientras tanto, la comunidad científica sigue observando los experimentos con cautela, y los consumidores podrían ver pronto nuevas políticas de uso y divulgación de datos.

El debate está llamando la atención de los ciudadanos, que temen que una IA consciente pueda ejercer una influencia no controlada. Foros de consumidores y organizaciones de derechos digitales exigen claridad sobre los criterios que se usarán para declarar a una máquina como consciente.

Los proyectos se desarrollarán durante los próximos dos años, con informes intermedios previstos para finales de 2027. DeepMind, Anthropic y Meta comparten algunos resultados preliminares en un consorcio privado, aunque cada firma mantiene su propio enfoque metodológico.

Para entender mejor el impacto económico de estas investigaciones, consulte nuestro informe sobre el futuro del empleo frente a la IA IA eliminará empleos: Arnau Ramió advierte sobre el impacto económico y cultural.

Jesus Gil Moreno
Jesus Gil Moreno

Redactor científico

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