Piscinas naturales en España: la nueva tendencia para refrescarse sin mar
La afluencia a las piscinas naturales ha superado la de muchas playas en los últimos meses. Turistas y locales eligen estos refugios de agua cristalina para escapar del calor sin necesidad de desplazarse a la costa. La combinación de entorno virgen y mínima intervención humana crea una experiencia de baño auténtica y sostenible.
En Asturias, la poza de Gulpiyuri se ha convertido en un icono: una playa interior de apenas 50 metros de costa que se alimenta de un manantial subterráneo. En Galicia, las termales de A Chavasqueira en Ourense ofrecen aguas medicinales que, según la gente del lugar, alivian dolencias musculares y articulares. En Cataluña, el Gorg Blau de la Garrotxa atrae a senderistas que buscan aguas frías y un entorno de bosques centenarios. Cada uno de estos sitios se promociona como un oasis sin cuotas de entrada, lo que refuerza su popularidad.
Rutas y beneficios de las mejores pozas naturales del país
El recorrido comienza en el norte con Gulpiyuri, accesible mediante un sendero de 14 km que atraviesa hayas y robles. La caída de agua que alimenta la poza filtra impurezas, garantizando una calidad que supera a la de muchas piscinas municipales. "Sentir el agua directamente del manantial es como volver a la infancia", comenta un visitante.





