Guadalajara, la "Ciudad de las Rosas": origen del apodo

En 1965 una delegación municipal de Downey, California, llegó a la capital de Jalisco para participar en el programa de Ciudades Hermanas. Al recorrer los parques y camellones del centro, los visitantes elogiaron la abundancia y el cuidado de los rosales, declarando que estaban ante "la ciudad de las rosas". Esa frase quedó grabada en la memoria colectiva y, en pocos años, el sobrenombre empezó a aparecer en folletos oficiales y en la conversación cotidiana de los tapatíos.

Cómo y por qué surgió el mote

El encuentro internacional se dio en un momento de esplendor urbano: los años sesenta vieron a Guadalajara consolidarse como una metrópolis moderna, con amplios bulevares y espacios verdes que competían con los de cualquier capital europea. En ese contexto, el exvicepresidente municipal Jorge Agnesi Daessle relató que los jardines estaban "muy bien cuidados y con rosas" y que los delegados de Downey, asombrados, exclamaron: "Esta es la ciudad de las Rosas".

A diferencia de otras ciudades que adoptan apodos vinculados a una producción agrícola, Guadalajara no posee una industria floral significativa. El mote nació, por tanto, de una percepción externa sobre la estética urbana, no de una tradición hortícola. Esa ausencia de base económica hizo que el nombre fuera, al mismo tiempo, una pieza de orgullo y una invitación a preservar los espacios verdes que lo originaron.