Informe 2025 de la AEMA: España entre las mejores playas europeas

El 2025 ha llegado con la publicación del informe anual de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), que evalúa la calidad del agua de baño en los 27 Estados miembros de la UE, Albania y Suiza. El estudio muestra que 85 % de los 22 000 puntos de baño evaluados fueron clasificados como excelentes y que el 96 % cumplió al menos la normativa mínima de la Directiva sobre Aguas de Baño.

En este contexto, España destaca por la excelencia de sus costas: 92 % de sus playas designadas para el baño presentan agua de calidad excelente, mientras que solo 10 playas, equivalentes al 0,5 % del total, registran una calidad pobre. La agencia sitúa al país en el puesto 11 del ranking europeo de calidad costera, detrás de Chipre, Grecia, Bulgaria y Austria.

Detalles de la calidad del agua costera y continental en España

Los datos desglosados revelan que la mayor parte de la población bañista española disfruta de aguas seguras. 5,9 % de las playas tienen una calidad buena y 1,3 % suficiente, cifras que, aunque menores, siguen superando los umbrales de riesgo sanitario. La evaluación se basa en la presencia de bacterias indicadoras de contaminación fecal, concretamente Escherichia coli y enterococos intestinales.

En contraste, las aguas continentales presentan una realidad menos alentadora. El 11,7 % de los puntos de baño en ríos y lagos españoles se clasifican como deficientes, el peor resultado de Europa. Solo el 4 % alcanza una calidad suficiente, el 27,5 % se sitúa en la categoría buena y el 53,1 % mantiene una excelencia comparable a la costera. Este desequilibrio sitúa a España como el último país en la clasificación europea de aguas interiores.

Contexto europeo y retos futuros para las aguas continentales

La Directiva sobre Aguas de Baño establece límites estrictos para E. coli (≤ 500 CFU/100 ml) y enterococos (≤ 200 CFU/100 ml) en aguas de baño. La mayoría de los Estados cumplen con estos parámetros, pero la persistencia de zonas deficientes en España revela lagunas en la gestión de cuencas y en la infraestructura de depuración.

"La salud de los bañistas se protege mediante el control de bacterias indicadoras de contaminación fecal", subraya el comunicado de la AEMA. El organismo advierte que la falta de inversión en sistemas de tratamiento y la presión agrícola sobre los cauces son los principales obstáculos para mejorar la calidad de los ríos y lagos.

Los retos futuros incluyen la armonización de normas nacionales con la directiva, la ampliación de redes de saneamiento en áreas rurales y la implementación de planes de recuperación de cuencas. Solo con una política integral y recursos suficientes España podrá cerrar la brecha entre sus costas y su interior.

Qué puede pasar a continuación

El informe de la AEMA no es solo un diagnóstico, sino una llamada a la acción. Los ciudadanos que eligen bañarse en ríos y lagos deberán estar alerta a los avisos de calidad, mientras que los gobiernos locales y autonómicos tendrán que priorizar la mejora de infraestructuras y la vigilancia microbiológica. La expectativa es que, en los próximos años, la proporción de aguas continentales excelentes aumente, reduciendo el 11,7 % de zonas deficientes que hoy empañan la reputación hídrica de España.

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Pablo Hernández Gil
Pablo Hernández Gil

Crítico Cultural

Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.

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