Farah Diba, la última emperatriz de Irán, en una imagen sin datar. (Fuente: El Periódico)
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Desde Washington y París, la familia del último sah de Irán sigue de cerca la guerra que asola su país desde hace un mes. Reza Pahlaví, el hijo del sah y príncipe heredero, espera en la capital estadounidense el momento de regresar a su patria. Mientras tanto, su madre, Farah Diba, mantiene viva la llama del pasado imperial persa desde su residencia en la capital francesa.
Farah Diba retratada por Andy Warhol en un retrato pop art. (Fuente: El Periódico)
IMAGEN SIN DATAR DE FARAH DIBA, LA ESPOSA DE MOHAMMAD REZA PAHLEVI, ULTIMO SHA DE IRAN. / EP. Fuente: El Periódico
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Farah Diba, retratada por Andy Warhol / EP. Fuente: El Periódico
Farah Diba, de 87 años, conserva en su ancianidad la elegancia de una mujer que parecía salida de un cuento de las mil y una noches. En los años 60 y 70, posaba feliz con su familia en las portadas de la revista Hola, se codeaba con las realezas europeas y la jet set mundial. Su sofisticación y glamour la comparaban con la princesa Grace Kelly de Mónaco y Jacqueline Kennedy.
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Farah Diba con su hijo Reza Palhaví y su nuera en la la boda de los entonces príncipes Felipe y Letizia, en 2004. / JOAN CORTADELLAS. Fuente: El Periódico
Una mujer culta y comprometida
(Fuente: El Periódico)
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Nacida en Irán, educada en Europa y arquitecta de profesión, Farah Diba es una mujer culta que se comprometió con la modernización del país y los derechos de las mujeres, como el derecho al voto y el aborto. También impulsó iniciativas culturales, como el Museo de Arte Contemporáneo de Teherán, y llegó a invitar a Andy Warhol a palacio, quien le hizo un retrato pop art.
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Un matrimonio fastuoso
(Fuente: El Periódico)
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Farah Diba fue la tercera esposa del sah, que la conoció en un acto en la embajada iraní en París. Le sacaba 20 años y su boda el 21 de diciembre de 1959 fue una celebración fastuosa en el Salón de los Espejos del Palacio Golestán de Teherán. Farah lució un impresionante vestido de Yves Saint Laurent con varios kilos de pedrería y bordado con hilo de plata.
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Un legado de opulencia y tradición
(Fuente: El Periódico)
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La tradición persa y el lujo contemporáneo se mezclaron en la ceremonia, revelando un gusto por la opulencia que se llevó a la máxima expresión durante los fastos de la coronación imperial en 1967 y en la fiesta que dio el matrimonio en las ruinas de Persépolis en 1971. Esta fiesta, que duró varios días y acudieron 600 invitados de casas reales y dirigentes mundiales, figura en el libro record de los Guinnes como “la cena de gala más larga y cara de la historia moderna”.
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Un legado que perdura
(Fuente: El Periódico)
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Aunque la revolución iraní de 1979 los expulsó al exilio para siempre, Farah Diba sigue manteniendo viva la memoria del pasado imperial persa. Su legado es un recordatorio de la elegancia y la sofisticación de una época pasada, pero también de la importancia de la modernización y los derechos de las mujeres en la sociedad iraní.