La celebración de la Semana Santa de 2026 se ve envuelta en un contexto de incertidumbre también en el ámbito aéreo. El conflicto en Oriente Próximo y la tensión creciente entre Estados Unidos e Israel contra Irán han modificado el panorama global. Desde finales de febrero, varios países han decidido cerrar parcial o totalmente su espacio aéreo, afectando vuelos internacionales hacia Oriente Medio, Asia y África, lo que obliga a aerolíneas y pasajeros a adaptarse con rapidez.

La medida tiene un impacto significativo en centros estratégicos como Dubai, Doha o Abu Dabi, donde se han cancelado vuelos directos, reprogramado escalas y alargado trayectos, lo que incrementa costes y riesgo de incidencias. Irán, Israel, Irak, Jordania, Qatar, Baréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Siria son algunos de los países con restricciones.

Los efectos se trasladan a los viajeros, que enfrentan retrasos, cancelaciones y modificaciones de última hora como una norma habitual. Fuentes del sector aéreo señalan que incluso rutas que no atraviesan zonas de conflicto pueden verse afectadas. "La aviación es global y está sujeta a factores geopolíticos que pueden cambiar de un día para otro", explican.

Cuando un vuelo se ve alterado, lo primero que debe hacer el pasajero es verificar el estado en la web o aplicación oficial de la aerolínea. La información de terceros puede estar desactualizada y no reflejar las opciones de reubicación disponibles.

Es recomendable activar todas las notificaciones posibles, ya sea por correo electrónico, SMS o alertas de la app, ya que los vuelos se reasignan automáticamente en muchas ocasiones. No cancele su reserva antes de conocer las alternativas que ofrece la aerolínea, ya que hacerlo de forma prematura podría limitar sus derechos a reembolso o transporte alternativo.