Este contenido es exclusivo para las socias y los socios de elDiario.es. Gracias por apoyarnos.
La ausencia de un apellido en los titulares de noticias suele significar que la protagonista es alguien con poco poder o estatus, a menudo una víctima. Noelia ha fallecido esta semana sin que su apellido apareciera en los medios, pero para nosotros, fue una víctima hasta el final. Para ella, sin embargo, fue la dueña de su vida.
La historia de Noelia me persigue constantemente. Su vida estuvo marcada por el desamor y el abandono, las adicciones de sus padres y un trauma profundo de apego que la llevó a desarrollar un trastorno límite de personalidad y depresión. A pesar de todo esto, mantuvo una capacidad cognitiva excepcional que le permitió tomar decisiones cruciales sobre su vida, incluida la de ponerle fin.
La infancia de Noelia debió ser extremadamente difícil, con una falta de cariño que es difícil de superar. El cerebro humano necesita aprender a reconocer el amor, ya que las emociones crecen ciegas. Noelia pasó cuatro años bajo tutela de la administración, lo que la despojó aún más de su apellido y su sentido de identidad.
El apellido puede ser persistente, proyectando una sombra que puede ser siniestra. Sin embargo, en la sociedad, el uso del apellido suele indicar poder y estatus. Por eso, las mujeres suelen aparecer en las noticias con su nombre de pila, mientras que los hombres son mencionados por su apellido. En el caso de Noelia, los titulares nos pidieron que analizáramos sus decisiones con compasión más que con respeto.





