Cuando la familia de Laura experimentó un aumento en sus ingresos, no podían prever que esta mejora salarial tendría un impacto negativo en su situación. El incremento de sueldo, apenas 111 euros mensuales, fue suficiente para que la familia perdiera el acceso a la beca completa para educación, que incluye no solo el pago de la matrícula universitaria sino también ayudas económicas directas para gastos relacionados con los estudios.
La beca completa, que Laura había recibido durante cuatro años, incluía un pago directo de 1.700 euros anuales, además de ayudas para residencia y otras cuantías variables en función del rendimiento académico. Sin embargo, al superar el umbral de renta establecido por el Ministerio de Educación, la familia de Laura se vio privada de esta ayuda fundamental.
Laura, que actualmente cursa un máster, es solo una de las casi 380.000 personas de entre 18 y 24 años que, pese a vivir en hogares en riesgo de pobreza, son consideradas demasiado ricas para acceder a una beca completa. Esto se debe a que el umbral de renta para acceder a estas ayudas lleva años estando por debajo de la línea de riesgo de pobreza familiar.
El Estado ofrece tres tipos de becas en función de la renta familiar y otros parámetros. Quienes tienen una renta por debajo del umbral 1 pueden optar a la ayuda completa; aquellos cuyas rentas se sitúan entre los umbrales 1 y 2 pierden la principal partida de ayuda; y quienes están por debajo del umbral 3 solo pueden optar a la ayuda vinculada al rendimiento.
El problema radica en que el umbral 1 de renta para acceder a las becas este año se ha fijado en 23.286 euros anuales para una familia de cuatro miembros, mientras que la línea de riesgo de pobreza para esa misma familia está en 25.662 euros al año. Esto significa que muchas personas que viven en hogares en riesgo de pobreza quedan excluidas de las becas completas.
Estas personas pueden acceder a becas medias o básicas, pero estas ayudas no compensan el coste de oportunidad de estudiar. Como afirma Juan Hernández Armenteros, profesor jubilado de Economía de la Universidad de Jaén, "a la universidad va quien puede permitirse no trabajar durante esos años".
El Gobierno ha aprobado este año la mayor partida presupuestaria para becas de la historia, con 2.559 millones de euros que beneficiarán a cerca de un millón de estudiantes. Aunque la mayoría de este dinero se destina a la universidad, muchos estudiantes y familias critican que los criterios para otorgar las becas sean obsoletos y no respondan a las necesidades reales de las familias.
Andrés Campillo Ponce, responsable de becas de CANAE, afirma que "el sistema de umbrales deja que desear en muchas situaciones" y reclama que se revisen los criterios para hacer la convocatoria más justa. Santiago Cuesta, trabajador de la Universidad Politécnica de Madrid y representante de CCOO, sostiene que "es una decisión política" y que debería haber un criterio para que los umbrales respondieran a la situación real de las familias.
El problema viene de atrás y no se acaba de resolver. Un estudio de 2023 de las profesoras Mónica Martí y Carmen Ródenas advirtió que el sistema de becas es "ineficaz" por esta misma cuestión y propuso que el umbral 1 se elevara hasta la línea de pobreza.
El PNV ha abordado este asunto en el Congreso, argumentando que los umbrales para acceder a becas son iguales para todos, pero las condiciones no son las mismas en todo el Estado. También preocupan a familias y estudiantes las cuantías que se pagan a los becarios y los plazos de ejecución de las ayudas.
María Sánchez, presidenta de Ceapa, explica que para muchos hogares es fundamental que se agilice la ejecución de las ayudas, que muy a menudo llegan a los bolsillos de los beneficiarios a mitad de curso. "Hay familias que a día de hoy no han cobrado el 100% de la beca", corrobora el portavoz de Canae.
Laura cuenta que durante todo su periplo educativo ha vivido en casa de sus padres, "si no, habría sido todo mucho más complicado". También tenía unos ahorros propios de haber trabajado previamente. "Pero aún así he notado que tengo que limitarme en muchas cosas que otros compañeros no", explica.
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"Si el objetivo del sistema de becas es que cualquier persona que quiera continuar sus estudios lo tenga garantizado, con este sistema, a día de hoy, no da", cierra Cuesta.