Cuando la familia de Laura experimentó un aumento en sus ingresos, no podían prever que esta mejora salarial tendría un impacto negativo en su situación. El incremento de sueldo, apenas 111 euros mensuales, fue suficiente para que la familia perdiera el acceso a la beca completa para educación, que incluye no solo el pago de la matrícula universitaria sino también ayudas económicas directas para gastos relacionados con los estudios.

La beca completa, que Laura había recibido durante cuatro años, incluía un pago directo de 1.700 euros anuales, además de ayudas para residencia y otras cuantías variables en función del rendimiento académico. Sin embargo, al superar el umbral de renta establecido por el Ministerio de Educación, la familia de Laura se vio privada de esta ayuda fundamental.

Laura, que actualmente cursa un máster, es solo una de las casi 380.000 personas de entre 18 y 24 años que, pese a vivir en hogares en riesgo de pobreza, son consideradas demasiado ricas para acceder a una beca completa. Esto se debe a que el umbral de renta para acceder a estas ayudas lleva años estando por debajo de la línea de riesgo de pobreza familiar.

El Estado ofrece tres tipos de becas en función de la renta familiar y otros parámetros. Quienes tienen una renta por debajo del umbral 1 pueden optar a la ayuda completa; aquellos cuyas rentas se sitúan entre los umbrales 1 y 2 pierden la principal partida de ayuda; y quienes están por debajo del umbral 3 solo pueden optar a la ayuda vinculada al rendimiento.