La región de Castilla-La Mancha alberga uno de los patrimonios más ricos en castillos de Europa, con un total de 738 fortalezas repartidas en 919 municipios. Sin embargo, esta riqueza cultural se enfrenta a un futuro incierto debido al deterioro progresivo de muchos de estos monumentos. En los últimos años, varios derrumbes parciales han vuelto a poner en relieve la falta de una estrategia eficaz para conservar estos bienes culturales.

Hace poco, el derrumbe de una torre albarrana en el castillo de Escalona, en Toledo, causó conmoción. Afortunadamente, no hubo heridos, pero el incidente puso en evidencia la fragilidad de estos monumentos. No es un caso aislado; en la misma provincia, partes de otras fortalezas como la de Almonacid de Toledo o Montalbán se han venido abajo en años recientes.

Expertos como Miguel Ángel Bru, doctor en Arqueología y miembro de la Asociación Española de Amigos de los Castillos, señalan que aproximadamente 400 de los 738 castillos en Castilla-La Mancha necesitan intervenciones urgentes debido a su mal estado de conservación. Según Bru, la falta de mantenimiento continuado por parte de sus propietarios, sumada a los daños causados por agentes externos a lo largo de los siglos, ha llevado a este deterioro.

El arqueólogo y divulgador Mikel Herrán coincide en que los castillos que colapsan son el resultado de siglos de transformaciones y, sobre todo, de la falta de intervención en las últimas décadas. "No es que una estructura se caiga de repente", explica. "Ha tenido distintas etapas de ocupación, de reforma, de mantenimiento, de abandono".