La empresa aragonesa Forestalia se ha convertido en un referente en el sector de las energías renovables en España, pero su rápido crecimiento ha generado tanto admiración como controversia. Fundada y liderada por el empresario zaragozano Fernando Samper Rivas, la compañía ha pasado de ser una pequeña promotora de proyectos renovables a convertirse en un actor clave en proyectos estratégicos que trascienden el sector energético.

Su evolución ha sido rápida y disruptiva, pero también controvertida. Forestalia ha generado tantos seguidores como detractores en el sector energético, en las instituciones y en el territorio. Para entender su trayectoria, es necesario mirar más atrás y analizar el contexto en el que se desarrolló.

Aragón ya había iniciado un camino que lo convirtió en una de las grandes potencias renovables del sur de Europa, gracias a sus recursos eólicos y solares. La calidad de sus recursos eólicos, la elevada radiación solar y la amplia disponibilidad de suelo han facilitado la implantación masiva de parques eólicos y plantas fotovoltaicas.

La región se ha consolidado como uno de los grandes polos de generación renovable del país, gracias a su posición estratégica en el eje noreste peninsular, clave para la evacuación de energía. Este cóctel explica que Aragón se haya convertido en un territorio privilegiado para la transición energética.

La historia de Forestalia comenzó en un momento en que Aragón estaba experimentando un cambio de ciclo. El concurso eólico de 2011 acabó judicializado y derivó en un bloqueo de varios años que frenó el desarrollo del sector. La moratoria estatal impulsada por el Gobierno de (PP) congeló nuevas inversiones durante varios ejercicios.