El empresario estadounidense Erik Prince, conocido por fundar la polémica empresa de seguridad Blackwater, ha regresado al primer plano financiero con el éxito bursátil de Swarmer, su apuesta tecnológica para dotar de inteligencia artificial a drones. La salida a Bolsa de Swarmer ha sido un éxito rotundo, con un alza del 520% en su primera jornada en el Nasdaq.
Prince, nacido en 1969 en Míchigan, siempre ha sido un hombre de negocios con una visión pragmática y poco convencional. Su incursión en la esfera financiera comenzó con la venta de su empresa Prince Corporation por 1.350 millones de dólares en 1995. Ese mismo año, decidió alistarse en las fuerzas especiales de la Marina, los SEAL, donde adquirió habilidades que posteriormente aplicarían en su carrera empresarial.
En 1997, Prince fundó Blackwater, que se convirtió en la mayor contratista de seguridad del Departamento de Estado de EE UU. La empresa proporcionó servicios de seguridad en Irak y Afganistán, y sus contratos federales superaron los 1.600 millones de dólares. Sin embargo, la compañía también estuvo envuelta en polémicas, como la matanza de la plaza Nisour en Bagdad en 2007, en la que empleados de Blackwater mataron a 14 civiles iraquíes.
A pesar de las críticas, Prince continuó expandiendo sus negocios y diversificando su cartera de clientes. En 2010, vendió su participación en Blackwater y se refugió en Abu Dabi, donde ha mantenido una presencia significativa en la última década. Durante este tiempo, ha explorado oportunidades de negocio con gobiernos y empresas de todo el mundo, incluyendo el régimen venezolano de Nicolás Maduro y el Gobierno chino.





