En el sur de México, en ciudades como Tapachula y Villahermosa, se encuentran cientos de cubanos que han sido deportados desde Estados Unidos. Estos hombres, que en su mayoría tenían una vida establecida en el país norteamericano, ahora luchan por sobrevivir en un lugar que no conocen.
Hace unos meses, eran electricistas, gerentes de departamentos o pescadores en Miami. Habían construido una vida en Estados Unidos, pero ahora se encuentran en una situación de vulnerabilidad. El acuerdo 'no escrito' entre los Gobiernos de Estados Unidos y México ha llevado a la deportación de miles de extranjeros, incluyendo a estos cubanos.
Un juez federal ha estimado que alrededor de 6.000 cubanos han sido deportados a México en el último año. La mayoría de ellos han llegado a Tapachula y Villahermosa, donde enfrentan dificultades para sobrevivir. La ciudad de Tapachula, que durante años fue una cárcel a cielo abierto para migrantes, ahora se enfrenta a una nueva realidad.
La decisión de enviar a estos cubanos a México ha sorprendido a las autoridades locales. 'Es una situación completamente nueva para la que nadie estaba preparado', afirma Denisse Lugardo, directora de Relaciones Internacionales y Desarrollo Transfronterizo del Ayuntamiento de Tapachula.
Estos cubanos están tratando de encontrar una forma de sobrevivir en un lugar que no conocen. Algunos intentan encontrar trabajo, mientras que otros esperan una oportunidad para regresar a Estados Unidos o Cuba. La mayoría de ellos son mayores de 50 años y enfrentan dificultades para adaptarse a una nueva vida.





