El analista de seguridad y experto en geopolítica de Oriente Próximo, Pierre Pahlavi, asegura que el régimen iraní, pese a su liderazgo debilitado, no muestra signos de fracturarse. En una entrevista, Pahlavi, quien es sobrino-nieto del último sha de Irán, analiza la dinámica de la guerra regional y la estrategia de Irán para hacer frente a la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel.

Pahlavi, profesor en la escuela militar de Toronto, sostiene que el objetivo estratégico de Irán no es lograr una victoria absoluta, sino garantizar su supervivencia. Para él, la clave para entender la resistencia del régimen iraní está en su estructura, diseñada para soportar la presión externa y mantener la continuidad del poder.

En cuanto a la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel, Pahlavi afirma que ambos actores tienen objetivos divergentes. Mientras que Estados Unidos busca obligar a Irán a hacer concesiones en su programa nuclear y su postura regional a través de la coerción, Israel persigue un objetivo más ambicioso: una transformación fundamental del régimen iraní.

A un mes del inicio de la guerra, Pahlavi observa que la estrategia de desgaste a largo plazo parece estar prevaleciendo. Israel busca degradar sistemáticamente la estructura de mando iraní, con la esperanza de que la presión acumulada provoque una ruptura política interna. Por otro lado, Estados Unidos parece favorecer una escalada controlada y las soluciones negociadas.

Pahlavi destaca que, a pesar de la decapitación de la cúpula de poder iraní en varias ocasiones, el régimen ha demostrado ser resistente. La Guardia Revolucionaria, las milicias Basij y los servicios de seguridad garantizan la continuidad del poder, incluso bajo una presión externa intensa.