La reapertura del expreso nocturno K-27 entre Pekín y Pyongyang ha generado expectación entre los viajeros que desean acercarse a la hermética Corea del Norte. Tras seis años suspendido, este tren vuelve a conectar la capital china con la ciudad norcoreana, aunque con ciertas limitaciones. La mayoría de los pasajeros solo puede llegar hasta Dandong, una ciudad fronteriza china.
En la estación de tren de Pekín, la sala de espera número cuatro está llena de viajeros que esperan la salida del expreso nocturno. Un rótulo luminoso anuncia la proximidad de la salida del tren con destino Pyongyang. El reinicio de la ruta ha sido visto como un indicio de aperturismo por parte de Corea del Norte, aunque las restricciones para los viajeros siguen siendo estrictas.
El viaje en el expreso K-27 dura 25 horas y recorre 1.103 kilómetros. A bordo, los pasajeros pueden disfrutar de un menú fijo de arroz con albóndiga de carne, pollo y verduras por 30 yuanes. El tren tiene vagones de literas de segunda clase donde los pasajeros pueden conversar y compartir la cena.
La mayoría de los pasajeros desciende en Dandong, donde solo unos pocos pueden proseguir hacia Pyongyang con pasaporte norcoreano o visado de estudios o negocios. En Dandong, los viajeros pueden acercarse a la frontera y ver la vida en Corea del Norte. La ciudad está separada de Corea del Norte por el río Yalu y tiene un puente roto que fue bombardeado por los estadounidenses durante la guerra de Corea.
En Dandong, hay un restaurante norcoreano oficial donde las camareras son conocidas por su sequedad. También hay vendedores callejeros que ofrecen productos de estraperlo, como cigarrillos que fumaba Kim Il-sung. Los turistas pueden tomar un barco para acercarse a la frontera y ver la vida rural en Corea del Norte.





