La guerra con Irán está empezando a mostrar signos de una espiral incontrolable, similar a la que condujo a Europa a la Primera Guerra Mundial. Las potencias involucradas parecen convencidas de que pueden controlar el ritmo del conflicto, pero la realidad es que cada golpe y represalia cierra un poco más las puertas a la diplomacia. La industria de la guerra ya está activada, y una vez que se pone en marcha, es difícil detenerla.

En este contexto, Irán ha lanzado una advertencia contundente a Estados Unidos: cualquier operación terrestre contra el país resultará en la 'captura humillante' de sus tropas, que se convertirán en 'alimento para los tiburones del Golfo Pérsico'. Mientras tanto, el Pentágono ha presentado varias opciones de intervención en Irán al presidente Donald Trump, quien aún no ha tomado una decisión.

Estados Unidos ya tiene desplegadas más de 8.000 fuerzas terrestres en la región de Oriente Próximo, incluyendo paracaidistas, marines y fuerzas especiales. Sin embargo, Trump ha solicitado más tropas y ha pedido el envío de otro buque para operaciones anfibias, el USS Boxer, que partió de Hawai hace dos días con miles de marines a bordo.

La participación estadounidense en conflictos en el pasado, como la guerra de Vietnam, comenzó de manera gradual, con un pequeño número de asesores militares que eventually crecieron a medio millón de soldados. Por ahora, no está claro qué estrategia elegirá Trump.

Lo cierto es que Estados Unidos ha comenzado a bombardear objetivos clave en las islas del Estrecho de Ormuz, en un intento de 'ablandar' las defensas iraníes. La aviación estadounidense ha destruido puertos, búnkeres y otros objetivos en esas islas, como paso previo a cualquier operación anfibia o aerotransportada.

Una gráfica reciente mostraba una disminución en el número de misiles y drones lanzados por Irán, lo que generó un relato sobre la efectividad de la presión estadounidense e israelí. Sin embargo, ahora se ve que Irán ha cambiado su estrategia, pasando de una 'guerra relámpago' a un conflicto 'de desgaste', racionando sus salvas de misiles.

Aunque Irán lanza menos misiles y drones, éstos son más letales. El ataque del pasado viernes contra una base aérea en Arabia Saudí dejó imágenes preocupantes para Estados Unidos, con varios aviones cisterna de repostaje en vuelo destruidos, junto a un valioso avión de alerta temprana AWACS Boeing E-3 Sentry.

Resulta sorprendente que, a pesar de experiencias como la operación 'Tela de araña' en Ucrania, los militares estadounidenses siguen colocando sus aviones en línea, sin protección. Irán, por su parte, ha tomado nota de la experiencia ucraniana gracias a la ayuda de Rusia, su principal aliado.

No es el primer objetivo de alto valor que Irán ha logrado abatir. Los principales radares de Washington en la región también han sido golpeados en el último mes. Sin esos radares y sin aviones como el AWACS destruido, la aviación estadounidense pierde sus ojos y oídos en el campo de batalla.

Irán ahora usa menos misiles y drones, pero alcanza más blancos, aunque de forma indiscriminada. El uso de misiles con cabeza de racimo contra Israel hace que sea cada vez más difícil interceptarlos. Si la guerra se alarga, Israel sufrirá para reponer su arsenal de interceptores Arrow, Patriot y Thaad.

Está claro que se subestimó a Irán y sus capacidades militares y su blindaje moral. En un país donde la vida humana no vale nada, no se puede confiar en una baja de la moral por la caída de su líder. Irán sobrevive por su odio a Israel y Occidente.

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