El líder de Vox, Santiago Abascal, se encuentra en un momento de reflexión y descanso durante la Semana Santa, con dos frentes importantes abiertos en su carrera política. A pocas semanas de cumplir cincuenta años, Abascal ha alcanzado el punto más alto de su carrera desde que abandonó el Partido Popular (PP) en 2013 para fundar Vox.
Un frente interno se centra en el creciente asedio por parte de críticos dentro de su propio partido, cuyos nombres principales son Iván Espinosa de los Monteros, Javier Ortega-Smith y Juan García-Gallardo. Mientras tanto, otro frente externo implica negociaciones abiertas con el PP en regiones como Extremadura, Aragón y Castilla y León.
En la visión de Abascal, ambos frentes están interconectados y tienen un nexo común: la sede del PP en la calle Génova de Madrid. Esto se hizo evidente en los últimos minutos de su discurso en el pleno parlamentario, donde criticó duramente al presidente Pedro Sánchez y lanzó una velada advertencia al PP.
Sánchez respondió durante su intervención, mencionando acusaciones que circulan sobre el asesor principal de Vox, Kiko Méndez-Monasterio, quien supuestamente cobra 27.000 euros al mes. Vox niega estas acusaciones y destaca que Méndez-Monasterio es un asesor clave y el cerebro estratégico del partido.
Mientras tanto, el secretario general del PP, Miguel Tellado, se reunió en Mérida con representantes de Vox para negociar posibles acuerdos. Aunque se habló de un principio de acuerdo para la investidura de María Guardiola en Extremadura, ambas partes lo desmintieron.
En el cuartel general de Vox, hay una creciente convicción de que existe una concertación entre la cúpula del PP y el grupo de críticos de Vox. Señalan específicamente a Tellado y Espinosa de los Monteros como involucrados en esta estrategia.
Vox atribuye las filtraciones y acusaciones a una estrategia orquestada por el PP a través de medios conservadores. Mencionan la aparición de Espinosa de los Monteros en Trece TV y una entrevista de García-Gallardo en El Mundo, donde acusó a Abascal de utilizar el partido para enriquecerse.
Los Ariza, padre e hijo, dueños de Intereconomía y relacionados con Méndez-Monasterio, están en el ojo del huracán. La empresa Tizona Comunicación, de Méndez-Monasterio y Gabriel Ariza, es mencionada en el contexto de acusaciones sobre la facturación y supuestos pagos a la mujer de Abascal, Lidia Bedman.
Vox ha reaccionado con un comunicado defendiendo el trabajo de Tizona Comunicación y destacando sus distinciones internacionales. Aseguran que la empresa ha facturado más de un millón de euros en un año, pero niegan irregularidades.
Abascal está decidido a resistir lo que considera una operación en su contra urdida por Alberto Núñez Feijóo con la complicidad de sectores políticos y mediáticos. La vuelta de vacaciones no se atisba tranquila en la derecha española.
Temas relacionados
Redactor de Deportes
Periodista deportivo. Cubre la Liga y la selección española de fútbol.
¿Te ha gustado este artículo?
Suscríbete a nuestro boletín y recibe las mejores noticias en tu correo cada día.





