El 17 de mayo, los andaluces acudirán a las urnas para decidir si quieren que el presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, del PP, continúe al frente del gobierno regional con mayoría absoluta o si Vox se convertirá en su socio. Estas elecciones autonómicas son cruciales, ya que movilizarán a 6,8 millones de votantes, una cifra significativamente superior a la suma de los electores de Extremadura, Aragón y Castilla y León, regiones donde el PP ha ganado recientemente.

La importancia de Andalucía en el panorama político español radica en que su resultado electoral puede influir decisivamente en las elecciones generales. Un mal desempeño del PSOE en Andalucía "dejaría muy tocado" al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, según admiten dirigentes socialistas. En este contexto, mantener al menos 21 de los 61 escaños que Andalucía tiene en el Congreso es vital para Sánchez.

Aunque el PSOE no se presenta con expectativas de victoria, su objetivo es claro: evitar que el PP mantenga la mayoría absoluta que logró en 2022. El partido tiene actualmente 30 de los 109 escaños en juego y confía en que factores como la abstención, el crecimiento de Vox a costa del PP y los restos electorales puedan permitirle mejorar su posición.

La dirección regional del PSOE admite que "el estado de ánimo" de sus militantes no es favorable, pero confía en que la campaña pueda mejorar las expectativas. María Jesús Montero, la candidata socialista y exvicepresidenta primera del Gobierno, ha asumido el liderazgo de la campaña, centrada en la defensa de la sanidad pública y la crítica a la gestión del PP en esta materia.