La décima edición de la Korrika ha llegado a su conclusión en Bilbao después de diez días de recorrido en favor del euskera. El lehendakari, Imanol Pradales, participó en el evento portando el testigo durante varias manzanas en la zona de Indautxu. A su lado se encontraban la vicelehendakari primera y consejera de Cultura y Política Lingüística, Ibone Bengoetxea, el dirigente del PNV Andoni Busquet, y varios asesores.
Su equipo optó por situar grandes ikkiurñas en primer plano, logrando así tapar las imágenes de un condenado por delitos de terrorismo y otras reivindicaciones a favor de los presos de ETA que se encontraban en la zona. Esta acción ha generado un gran debate sobre la presencia de este tipo de carteles en eventos públicos.
La organización de la Korrika, AEK, había advertido a los participantes que debían llevar un peto con número, pero al parecer no han atendido a otras indicaciones. Ane Elordi, coordinadora de la Korrika, señaló que «sobre este tema no hacemos declaraciones, pero es cierto que a todos los portadores del testigo les damos algunas notas».
La presencia de imágenes de terroristas y peticiones de amnistía en la Korrika ha sido criticada por las asociaciones de víctimas. La Fundación Fernando Buesa ha destacado que «la legitimación de ETA sigue presente en nuestras calles» y que «es obligación de una sociedad que se considere sana, denunciar y condenar estos hechos».





