La magistrada Inés Soria, asesora del Departamento de Justicia del Gobierno vasco, ha asegurado que los presos etarras Garikoitz Aspiazu, 'Txeroki', y Soledad Iparraguirre, 'Anboto', reconocen el daño causado a las víctimas y abandonan su pasado terrorista. Ambos han sido autorizados a salir de la cárcel con permisos laborales, lo que ha generado un gran revuelo político y social.
La magistrada, experta en derecho penitenciario, ha explicado que el objetivo de la ley es la reinserción de los presos, lo que incluye a los etarras. Aspiazu y Iparraguirre han cumplido más de la mitad de su condena y han demostrado una evolución positiva en su proceso de reinserción.
La decisión de concederles permisos laborales ha sido adoptada por el Departamento de Justicia del Gobierno vasco, a propuesta de la Junta de Tratamiento de la prisión de Martutene. La Junta evalúa la evolución de los presos y considera que están preparados para comenzar su proceso de reinserción en la sociedad.
La aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, que permite a los presos en segundo grado salir de la cárcel con permisos laborales, no es un privilegio, según Soria. Se aplica a 18 presos de ETA que han demostrado una evolución positiva y están preparados para comenzar su proceso de reinserción.
La magistrada ha destacado que el requisito fundamental para que los presos etarras accedan al tercer grado o al 100.2 es que muestren signos inequívocos de abandono del terrorismo. Deben abandonar cualquier justificación de su actividad pasada terrorista y asumir la responsabilidad civil.





