La situación en Rodalies sigue siendo crítica. Han pasado dos meses desde que comenzó la peor crisis que se recuerda en el servicio ferroviario de Catalunya. Para muchos usuarios, como Violeta, que vive en Vilanova i la Geltrú y trabaja en Barcelona, el tren ya no es una opción fiable. "La R2 nunca ha funcionado bien, pero ahora he tenido que buscar alternativas como el autobús", comenta esta diseñadora.
La crisis ferroviaria en Catalunya se ha enquistado y el Govern ya habla del mes de mayo como fecha en la que podrían recuperar la situación anterior a la debacle de enero pasado. Sin embargo, la promesa inicial de mejorar la situación respecto a años anteriores ya no es un objetivo a corto plazo.
Dos meses después de la suspensión total del servicio ferroviario, Rodalies y Regionals aún sufren una decena de cortes permanentes. Entre ellos, dos de gran afectación para los viajeros, como son la R2Sud y la R3. La primera opera en vía única y la segunda tiene un tramo central sin circulación. Estas dos líneas solían sumar 140.000 usuarios diarios.
La infraestructura también soporta 183 limitaciones temporales de velocidad, según los datos internos de Adif. La plataforma de Promoció del Transport Públic (PTP) denuncia que hay 11 grandes obras pendientes que han quedado aplazadas. Esto implica retrasos generalizados, trenes que no pasan o que quedan parados a medio trayecto durante demasiado tiempo.
La Generalitat ha habilitado servicios alternativos por carretera que han acabado siendo imprescindibles para muchos viajeros. Sin embargo, esto tiene consecuencias: los usuarios están huyendo a la carretera y los expertos avisan que no será fácil que vuelvan al tren.





