El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha decidido confiar en Carlos Cuerpo y Arcadi España como sus cartas fuertes para afrontar el desafío electoral de 2027. Con un guiño a los moderados, busca consolidar su proyecto político en un contexto económico complejo.
La designación de Cuerpo como vicepresidente primero y de España como ministro de Hacienda responde a la estrategia de Sánchez de enfatizar la gestión económica y la moderación como claves para garantizar el crecimiento de España. «Si mañana la cosa se complica, no te vamos a llamar. Ya lo arreglamos nosotros», fueron las palabras de España en su presentación en el Ministerio de Política Territorial, tras ser designado por Sánchez para ocupar el cargo.
Cuerpo y España son vistos como perfiles técnicos y de gestión, con capacidad de negociación y acuerdos, lo que les convierte en una suerte de ticket electoral para Sánchez. Su objetivo es paliar el vacío dejado por María Jesús Montero y sentar las bases de una continuidad para un proyecto de futuro que «trasciende a 2027».
En el equipo del presidente se destaca que «pensamos en 2030» y que Sánchez lanza un mensaje de futuro. El jefe del Ejecutivo ya ha expresado su intención de presentarse a la reelección, con el objetivo de culminar una «década de crecimiento». La gobernanza anticipatoria es una materia en la que es experto el jefe de Gabinete de Sánchez, Diego Rubio.
El análisis del Gobierno es que las próximas elecciones se jugarán en el terreno económico, bien por la buena situación actual de los datos macroeconómicos o por el impacto de la guerra en Oriente Próximo. «Cuanto más dure la guerra, más efecto va a tener. Ya lo notamos en los precios», explican fuentes gubernamentales.





