Los gigantes de internet están experimentando un golpe en sus valores en Bolsa debido a las dudas sobre la rentabilidad de la inteligencia artificial y los problemas legales que enfrentan. A pesar de que algunos inversores habían empezado a distinguir entre las grandes empresas tecnológicas, ahora se enfrentan a una situación común de incertidumbre.

El caso de YouTube, filial de Alphabet, es destacable, ya que hasta ahora había logrado esquivar mejor que otras plataformas los conflictos judiciales y las acusaciones de generar malos comportamientos entre los jóvenes. Sin embargo, la IA amenaza con generar aún más controversia en este sentido y en otros.

La creciente competencia de las start-ups estadounidenses, como OpenAI y Anthropic, y las chinas, que son acusadas de copiar tecnologías, también está afectando a los gigantes tecnológicos. Algunos expertos en inversión consideran que las burbujas tecnológicas pueden ser positivas porque generan innovación, pero no está claro que los inversores que pierdan dinero se sientan consolados pensando que han hecho un sacrificio por la sociedad.

La implementación de medidas para regular la IA y las redes sociales puede tardar meses o años, pero otras pueden ser casi inmediatas. Un ejemplo es la jornada de 35 horas en la Administración central, que se implantará en abril. Esta medida resuelve un agravio comparativo con otras administraciones, pero plantea incertidumbres sobre si las tareas de los funcionarios estarán atendidas.