En la extensa frontera entre México y Estados Unidos, una línea que supera los tres mil kilómetros de longitud, se encuentra una de las regiones más dinámicas y complejas del mundo. Esta frontera, que puede ser física y tangible en forma de ríos, desiertos, fallas geológicas y muros de hormigón, también está marcada por una violencia persistente. La narrativa de esta región ha sido contada, a menudo, desde una perspectiva masculina, pero es crucial explorar esta realidad a través de la mirada de escritoras como Cristina Rivera Garza, Rosario Sanmiguel y, recientemente, Elma Correa, cuya novela 'Donde termina el verano' ha sido galardonada con el premio Biblioteca Breve 2026.
La historia se desarrolla en los años noventa en Mexicali, una de las últimas ciudades mexicanas antes de la frontera con Estados Unidos. En este contexto, Elisa y Aimé, dos jóvenes, viven sin ser plenamente conscientes de la amenaza latente que las rodea. Su vida está llena de paseos por el centro comercial y de sueños por conseguir dinero para comprar zapatillas originales de las Spice Girls. Sin embargo, también están intrigadas por la vida de los asentamientos de inmigrantes cercanos, ajenas al peligro que marcará sus vidas al final de ese verano.
Con un profundo conocimiento de su entorno, Elma Correa construye una novela que abarca dos décadas, llena de giros inesperados y sorpresas. La narrativa es desacomplejada y mestiza, ya que bebe de la tradición literaria y de fuentes pop como las telenovelas, 'True Detective' o la MTV. Es refrescante para el lector poder identificarse con la idea de amistad de dos niñas en Mexicali en los años noventa y comprobar que los sueños, errores y delirios de la adolescencia son similares en cualquier lugar del mundo.





