La adquisición de una vivienda ha sido siempre un desafío, independientemente de la época en que se realice. Para explorar las diferencias y similitudes en este proceso, hemos entrevistado a cuatro personas que compraron una vivienda en Madrid y Barcelona con una diferencia de 30 años entre sí.
La experiencia de comprar una vivienda nunca ha sido sencilla. Hace cinco, diez, quince o veinte años, hacer frente a una operación de dicha envergadura siempre ha supuesto un reto, por la capacidad de ahorro, las relaciones con los bancos y, sobre todo, el contexto económico de cada época.
EL PERIÓDICO ha recabado los testimonios de cuatro personas, dos en Madrid y dos en Barcelona, que compraron piso con unos 30 años de diferencia, unas a finales de los años 90 y otras en el presente, para comparar experiencias, plazos y necesidades de ahorro.
Liz Sánchez, una barcelonesa de 63 años, adquirió su vivienda en la zona de La Sagrera en 1993. En aquel momento, los precios oscilaban entre los 15 millones y los 30 millones de pesetas. A pesar de que su expectativa inicial era quedarse en la zona de Virrei Amat o Sant Andreu, finalmente se decidió por La Sagrera debido a los altos precios de las otras zonas.
El piso que compró fue un 4º interior por 16 millones de pesetas, sobre plano. La entrada ascendió a cinco millones de pesetas, que Liz había ahorrado junto con la ayuda de sus padres. Su pareja en aquel entonces apenas tenía ingresos, por lo que la elección de la hipoteca fue sencilla: subrogaron la hipoteca de la promotora con Caixa Catalunya.





