El Gobierno de España ha manifestado oficialmente su descontento a Israel debido a las restricciones impuestas a los católicos para celebrar sus rituales durante la Semana Santa. El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, informó que la encargada de negocios de Israel en España fue convocada al Ministerio de Asuntos Exteriores para recibir la protesta formal del Gobierno español. La razón de esta protesta es la prohibición de celebrar misa en el Santo Sepulcro de Jerusalén durante el Domingo de Ramos.
En declaraciones a un medio de comunicación, Albares expresó su preocupación por la actuación de la Policía de Israel, que impidió al cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, oficiar la misa del Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro. Esta medida fue justificada por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, por motivos de seguridad.
El ministro español enfatizó que el culto católico debe poder celebrarse con normalidad, tal como se ha hecho históricamente. Por lo tanto, se solicitó a Israel que garantice que este tipo de situaciones no se repitan en el futuro.
A primeras horas del lunes, Benjamín Netanyahu revocó la prohibición de entrada al Santo Sepulcro para el cardenal Pierbattista Pizzaballa, permitiendo que celebre servicios religiosos según desee. Netanyahu anunció que ha dado instrucciones para que se conceda al Cardenal acceso pleno e inmediato a la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén.





