La noche es un momento crítico para la industria petrolera rusa. Ucrania ha estado utilizando drones bomba para atacar las instalaciones petroleras rusas, lo que ha llevado a las compañías rusas a buscar formas de protegerse. El gigante energético Rosneft ha estado experimentando con diferentes métodos de protección, según un documento confidencial obtenido por el grupo ucranio de inteligencia Dallas Analytics.
El documento detalla que Rosneft ha probado ocho mecanismos de protección diferentes en sus instalaciones, incluyendo barreras de protección levantadas con redes metálicas, andamios o contenedores marítimos. Sin embargo, la compañía ha concluido que si los drones llegan al objetivo, poco puede evitar que se produzcan daños por la metralla que proyecta la explosión.
La industria petrolera rusa ha sido un objetivo clave para Ucrania, ya que el Kremlin financia su maquinaria de guerra con el crudo y el gas. El centro estadounidense Carnegie para Rusia y Eurasia estimó que el Estado ruso está ganando más de 4.300 millones de euros adicionales al mes con su petróleo en el mercado internacional desde que estalló la guerra en Irán.
Los ataques ucranios han tenido un impacto significativo en la industria petrolera rusa. La agencia de noticias Reuters calculó que los ataques de marzo han bloqueado, por lo menos temporalmente, un 40% de la capacidad exportadora de crudo de Rusia. Una de las refinerías que quedó inutilizada el 21 de marzo es la que tiene en la región de , a 500 kilómetros de Ucrania.
Rosneft ha sufrido bombardeos en 11 de sus centros de producción desde 2024, cuando dio inicio la campaña ucrania contra la industria energética rusa. La compañía ha elaborado un documento interno en el que detalla los mecanismos de protección que está probando en sus instalaciones.
El documento advierte que el armamento radioelectrónico que interfiere en la señal del dron es en la mayoría de casos inútil porque el aparato no está pilotado remotamente, es autónomo y sigue un curso programado para llegar a las coordenadas de destino y explotar. Lo más que pueden lograr, valora Rosneft, es mitigar los desperfectos.
La compañía propone cubrir la maquinaria de bombeo del crudo con un tejado de aluminio y en los laterales, incorporar un enrejado. Este detendría al dron, pero no impediría que las esquirlas de la explosión puedan dañar la maquinaria.
Las empresas eléctricas ucranias optan, por el contrario, por sarcófagos de hormigón para cubrir los transformadores de las subestaciones, que tienen unas dimensiones similares a las bombas de crudo de una refinería. Estos sarcófagos están, además, cubiertos por mallas.
La estructura de hormigón es prácticamente infalible contra drones bomba pero su instalación no está pensada solo para estos aparatos sino para rebajar el daño de los misiles, de mayor capacidad destructiva, y que Rusia dispara periódicamente contra la red eléctrica del país invadido.
Mihailo Babiichuk, director de seguridad y resistencia de DiXi, consultora ucrania en energía, detalla que su país lleva más tiempo desarrollando tres niveles de defensa en instalaciones energéticas. Los tres niveles descritos por Babiichuk no difieren en exceso respecto al ruso, excepto en que el plan de protección es inherente en el diseño de estas infraestructuras y no algo temporal.
Rosneft trabaja con dos niveles de protección. Uno a mayor distancia, y el otro, inmediatamente alrededor del objeto que quiere defender. El primer nivel supone levantar una barrera de hasta 36 metros de altura. Esta debería detener al vehículo explosivo al final de su descenso.
La segunda capa de protección es donde la empresa ya ha aplicado más mecanismos sobre el terreno. Sobre todo hay ejemplos de coberturas con redes metálicas, parecidas a lo que sería la carpa de un circo.
Un portavoz de Dallas Analytics estima, a partir de información pública, que un 80% de estas infraestructuras industriales, no solo Rosneft, han introducido barreras similares, aunque con grandes diferencias en cuanto a calidad.
Las torres de destilación del petróleo, uno de los puntos más importantes de las refinerías, son más vulnerables, indica Rosneft, porque requiere ensamblar estructuras de metal y al final garantizan escasa seguridad.
La conclusión final del informe es que lo esencial es mantener lo depósitos lo más vacíos posibles y que los componentes más fundamentales de la refinería deben ser cubiertos con materiales resistentes como el kevlar.
Dallas subraya que la industria rusa tiene pocas opciones más allá de confiar en que aviones y ametralladoras antiaéreas derriben a los drones antes de llegar a su objetivo.
Mijailo Gonchar, experto en seguridad y energía del centro de estudios ucranio Strategy XXI, opina que Rusia relativizó la amenaza de largo alcance ucrania y ahora va tarde: *Las empresas rusas no se lo tomaron en serio. Esto se debe en gran medida a la propaganda rusa, que creó la percepción, no solo en la sociedad, sino también entre la alta dirección de estas empresas, de que la victoria de Rusia era inminente y, por lo tanto, no había necesidad de gastar dinero.
Grif, nombre en clave del jefe de Investigación y Desarrollo del 7º Cuerpo del Ejército ucranio, asegura que el documento es en sí mismo una *rendición: *El documento prueba que Rusia intenta solucionar un desafío digital [drones que operan de forma autónoma con inteligencia artificial (IA), como los Liutyi] utilizando métodos de la I Guerra Mundial.
Este alto rango militar ucranio reitera que las estructuras de defensa propuestas por Rosneft son inoperantes ante enjambres de drones que se coordinan de forma autónoma con sus cámaras y mediante la IA.
Un aspecto que sorprende en especial a Grif es que Rosneft no plantea medidas para detener la propagación del fuego en instalaciones que albergan tanto combustible, y que incluso reconoce que estas estructuras de mallas dificultan el trabajo de los servicios de emergencias y favorecen que la climatología las derribe.
El Kremlin y sus compañías quieren pisar ahora el acelerador, como demuestra el documento de Rosneft y el hecho de que el ejército ruso iniciara en otoño del año pasado una movilización parcial de sus reservistas para reforzar estas instalaciones energéticas.
Ucrania castigó la semana pasada los puertos estratégicos de Primorsk y Ust-Luga, situados en la región de Leningrado, en las inmediaciones de San Petersburgo. Los drones de Kiev incendiaron varios días seguidos estas instalaciones clave para las exportaciones petroleras rusas hasta el punto de que suspendieron la carga de crudo.
Varios canales proguerra rusos de Telegram con cientos de miles de suscriptores han acusado a los países bálticos de permitir el paso de los drones ucranios sobre su territorio para alcanzar estos puertos. Sin embargo, los países de la Unión Europea desmienten haber cooperado con Kiev.
El Ministerio de Defensa letón recalcó que Letonia, Lituania y Estonia no participan *ni en la planificación ni en la ejecución de los contraataques ucranianos contra Rusia.