El Gobierno asturiano, liderado por Adrián Barbón, está estudiando la posibilidad de asumir la gestión de los trenes de cercanías, actualmente en manos del Estado, con el objetivo de mejorar el servicio y acabar con el deterioro de la red ferroviaria en la región.
La región cuenta con una de las redes ferroviarias más extensas de España por habitante, pero su uso no se corresponde con la capacidad de la infraestructura. La red está muy amplia, con tramos deteriorados, renovación pendiente de trenes, apeaderos con escasa actividad y horarios poco competitivos.
Ante esta situación, el Ejecutivo autonómico está articulando un plan para asumir parte de la gestión ferroviaria, lo que conllevaría abrir una negociación con el Gobierno central. El Principado no se fija plazos, pero la Consejería de Movilidad ha encargado un informe para estudiar el encaje de esta operación y los pasos a seguir.
En el seno del Gobierno existe el convencimiento de que la mejora del servicio pasa por aumentar la capacidad de decisión desde Asturias, sin depender para todas las medidas del Estado. "El Gobierno de Asturias defiende avanzar hacia una mayor capacidad de decisión sobre el sistema ferroviario, precisamente para poder reforzar su carácter de servicio público", aseguran fuentes de la Consejería de Movilidad.
La Consejería destaca que participar en la planificación de servicios y en la definición de la malla horaria es clave para adaptar el sistema a las necesidades reales del territorio y no a criterios alejados de la realidad asturiana. "En esa línea, y a medida que se vayan completando las inversiones y se garantice una financiación adecuada, el objetivo es avanzar de forma progresiva y segura hacia un modelo en el que las cercanías ferroviarias se integren plenamente en la planificación, coordinación y gestión del sistema público de transporte de Asturias".





