La Iglesia católica española ha dado un paso importante al acordar compensar a las víctimas de pederastia, pero todavía debe proporcionar información detallada sobre los casos y identificar a los responsables. A pesar de la investigación realizada por EL PAÍS desde 2018, la Iglesia sigue sin revelar la verdad sobre lo que sabe.
La opacidad de la Iglesia
La Iglesia ha tenido siempre pánico a los números en el escándalo de la pederastia. En el acuerdo firmado con el Defensor del Pueblo, no ha querido establecer baremos para las compensaciones. Sin embargo, se ha sabido que los jesuitas tenían una tarifa de 5.000, 10.000 o 15.000 euros, según la gravedad del caso. El papa Francisco ha señalado que 50.000 euros es una cantidad insuficiente.
La falta de transparencia
La CEE ha hecho auténticas chapuzas con las cifras. En 2022, encargó una auditoría a un despacho de abogados, pero acabó renegando. La Iglesia sigue sin proporcionar información clara sobre el número de casos que reconoce. La base de datos de EL PAÍS, actualizada hasta hoy, tiene 1.571 acusados y 2.951 víctimas, lo que supone el 1,3% del clero masculino entre 1940 y 2021.
La ira de los obispos
Los obispos acogieron con ira el informe del Defensor del Pueblo en 2023, que estimó que unas 440.000 personas habían sufrido abusos en ámbito religioso. El entonces presidente de los obispos, Juan José Omella, acusó al Defensor del Pueblo de hacer una "intencionada y errónea extrapolación". La CEE ha intentado restar importancia a las cifras, pero es esencial conocer la verdad para abordar este problema.
Rostro a rostro
La CEE ha insistido en que quiere ir "rostro a rostro" con las víctimas, pero esto debe traducirse en analizar caso por caso y con rigor qué ha ocurrido y quiénes fueron los responsables de encubrirlo. La base de datos de EL PAÍS contiene una lista de más de 60 obispos y superiores religiosos acusados de silenciar o encubrir casos de abusos.
La verdad también pasa por la transparencia
La Iglesia de Estados Unidos ha tomado iniciativas para transparentar la información sobre los casos de abusos. La Iglesia española debe seguir su ejemplo y proporcionar información clara y detallada sobre los casos. Reconocer el daño está muy bien, pero es esencial establecer claramente los casos conocidos y los responsables.
El camino por delante
La Iglesia sigue sin decir la verdad sobre lo que sabe, sin abrir sus archivos a una auditoría independiente y sin que los responsables de haber encubierto los abusos hayan pagado por ello. Quedan todavía muchos pasos que dar para esclarecer toda la verdad y proporcionar justicia a las víctimas.
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Corresponsal Política
Periodista política con más de 15 años de experiencia cubriendo el Congreso de los Diputados.
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