Un jurado del Tribunal Superior de Los Ángeles ha emitido un veredicto que podría cambiar el rumbo de la industria tecnológica. Kaley, una joven de 20 años, ha logrado que Meta y YouTube sean halladas responsables de diseñar deliberadamente productos adictivos que la llevaron a sufrir depresión y autolesiones. La sentencia ha despertado la esperanza entre familias y activistas por la seguridad infantil.
El caso que podría cambiarlo todo para Meta y YouTube
Kaley, que empezó a usar YouTube a los seis años y Instagram a los nueve, confesó que sigue sin poder vivir sin las redes sociales a las que se volvió adicta. El jurado, compuesto por cinco hombres y siete mujeres, ha dado la razón a Kaley, lo que supone un golpe para las grandes tecnológicas. La empresa de Mark Zuckerberg y la plataforma de Google han sido acusadas de diseñar productos que generan adicción en los jóvenes.
Un veredicto que sacude los cimientos de Silicon Valley
La sentencia ha sacudido los cimientos de Silicon Valley y ha despertado la esperanza entre familias y activistas por la seguridad infantil. El Tech Oversight Project, un organismo de control de Washington, afirma que 'la era de la invencibilidad de las grandes tecnológicas ha terminado'. Las acciones de Meta y Alphabet sufrieron una caída en bolsa del 13 y el 9%, respectivamente.
El veredicto coincide con un cambio en la geopolítica tecnológica. El temor a molestar a Donald Trump, que albergaban países que por lo demás estaban dispuestos a endurecer el control sobre las redes sociales, parece estar remitiendo. Figuras destacadas del ala conservadora del Partido Republicano del presidente estadounidense se encuentran ahora entre los que exigen con más fuerza protecciones para la infancia.
La lucha por la seguridad infantil
Los activistas hablan de un 'momento tabaco', un paralelismo con la oleada de demandas que obligó a la industria tabaquera estadounidense a reformar sus prácticas de marketing y a alcanzar un acuerdo multimillonario con los estados del país. Arturo Béjar, whistleblower de Meta y testigo en los juicios de Nuevo México y California, dijo que esperaba que Meta rediseñara sus productos.
La batalla legal que se avecina
Sin embargo, es posible que aún quede por delante una larga batalla legal mientras las empresas tecnológicas se defienden. Meta afirmó que 'discrepamos respetuosamente' con la decisión del jurado y que apelará. Google dijo que también recurrirá, añadiendo que el caso 'no entiende qué es YouTube, que es una plataforma de streaming construida de forma responsable, no una red social'.
La influencia política de los magnates tecnológicos
Esta semana también quedó claro que los magnates tecnológicos mantienen una gran influencia política. El mismo día del veredicto de Los Ángeles, Trump nombró a Zuckerberg y al exjefe de Google, Sergey Brin, miembros de su consejo de ciencia y tecnología.
La teoría legal que propone el caso de Los Ángeles
El caso de Los Ángeles se considera tan importante porque propone una nueva teoría legal: que un producto de software, como una aplicación de redes sociales, puede ser defectuoso y causar daños personales. Hasta ahora, las plataformas tecnológicas han estado protegidas por la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones de EEUU.
La expectativa de una prohibición del acceso de los menores de 16 años a las redes sociales
En el Reino Unido, los veredictos reforzaron la creciente expectativa de una prohibición del acceso de los menores de 16 años a las redes sociales. Un lobista del sector tecnológico afirmó que la industria es 'consciente de que avanzamos hacia una prohibición' y que podrían 'aceptarlo', en parte porque no ganan mucho dinero con las cuentas de los niños.
La percepción de la adicción a las redes sociales
Sin embargo, sigue habiendo dudas sobre qué tan 'adictivas' son realmente las redes sociales. 'Aunque disponemos de una gran cantidad de datos sobre el tiempo de pantalla y el comportamiento de los niños en internet, todavía sabemos muy poco sobre cómo afectan estos hábitos a su salud, bienestar y capacidades cognitivas', expone Chi Onwurah, presidenta de la comisión selecta de ciencia y tecnología de la Cámara de los Comunes.
Conclusión
La sentencia del Tribunal Superior de Los Ángeles ha marcado un punto de inflexión en la lucha por la seguridad infantil en las redes sociales. Las empresas tecnológicas deben tomar medidas para proteger a los jóvenes de los daños causados por sus productos. La batalla legal que se avecina será crucial para determinar el futuro de la industria tecnológica y la protección de los menores.