La filósofa suiza Barbara Bleisch sostiene que la mediana edad nos brinda la oportunidad de mirar nuestra vida con distancia y ironía, lo que nos inmuniza contra la arrogancia y los delirios de grandeza. En su libro 'En medio de la vida', reivindica la lucidez de la madurez.
La mediana edad nos permite contemplar nuestra vida con una perspectiva más amplia. Los momentos que vivimos como hondos abismos se vuelven pequeños desfiladeros. Los periodos complicados que parecían no tener fin se convierten en breves rutas a través de unos matorrales.
La desdramatización como experiencia característica
La desdramatización es una experiencia característica de la mediana edad. Al reflexionar sobre nuestra vida, nos damos cuenta de que muchas cosas no son tan dramáticas como parecían. La ironía nos permite tomar distancia y no ridiculizar el pasado.
La ironía es una figura retórica que expresa un contenido a través de un discurso que aparentemente quiere dar a entender lo contrario. Sin embargo, en la mediana edad, la ironía se convierte en un arte que nos permite contemplar lo ocurrido desde la distancia apropiada.
La ironía como arte de la mediana edad
La ironía nos permite crear un espacio a través de la respiración, un espacio que nos aporta un gran consuelo. Quien puede tomar aire no se deja ahogar por la vida. La ironía inmuniza contra los delirios de grandeza y la arrogancia.
La mediana edad nos brinda la oportunidad de vivir suficientes experiencias como para saber que rara vez las cosas son como las pensamos. La ironía nos permite adivinar el abismo que existe entre la pretensión de saber y la parte del contenido de ese saber que realmente tiene validez.
La configuración por defecto: el egocentrismo
Nuestra configuración por defecto es el egocentrismo. Esto conduce inevitablemente a una percepción muy limitada de todo lo que acontece. Sin embargo, nadie está aleatoriamente a merced de su patrón de creencias.
Cuando nos damos cuenta de que nuestra perspectiva no es en modo alguno la única ni tampoco es objetiva, tenemos la posibilidad de empezar a lidiar con ella de una forma lúdica. Podemos esforzarnos por tomarnos en serio otras perspectivas y por examinarlas.
La ironía y la alegría
La ironía puede proporcionarnos alegría y ayudarnos a ser más juguetones e incluso también más valientes. Precisamente cuando no nos tomamos de una manera tan dramática a nosotros mismos y ganamos algo de distancia podemos observar con asombro el espectáculo de la vida y disfrutar de él.
La ironía solo tiene cabida allí donde cede la urgencia vital. Es decir, en aquellos momentos en los que no nos encontramos en pleno torbellino de la vida, sino cuando ya hemos ganado algo de distancia con respecto a los problemas que padecimos en una determinada época.
Conclusión
La ironía es una herramienta valiosa en la mediana edad. Nos permite contemplar nuestra vida con distancia y no ridiculizar el pasado. La ironía nos inmuniza contra la arrogancia y los delirios de grandeza.
Barbara Bleisch es filósofa y divulgadora. Su libro 'En medio de la vida' reivindica la lucidez de la madurez. La ironía es un arte que podemos cultivar en la mediana edad para disfrutar de la vida y no tomarnos demasiado en serio.
Corresponsal Internacional
Corresponsal internacional con base en Bruselas. Experta en asuntos europeos.
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