El director de cine Paolo Sorrentino presenta su nueva película, La Grazia, que muestra a un político serio y con principios en un mundo donde la política parece haberse vuelto surrealista. La película sigue a un presidente de la República italiana que debe tomar decisiones difíciles sobre indultos y una ley de eutanasia. Sorrentino defiende la idea de que no todos los políticos son iguales y que hay gente con moral y principios que son necesarios en la actualidad.
La política en la pantalla grande
Sorrentino ha dedicado varias películas a políticos, como Giulio Andreotti en Il Divo y Silvio Berlusconi en Loro. Ahora, se centra en Mariano De Santis, un presidente de la República italiana que concede un polémico indulto en 2019 a dos hombres que habían matado a sus mujeres, enfermas de Alzhéimer. La película explora la ética de los políticos y la necesidad de dar un paso adelante cuando es necesario.
Un enfoque narrativo diferente
Sorrentino explica que su enfoque narrativo en La Grazia fue diferente al de sus anteriores películas, que partían de personas reales. En este caso, partió de hechos y eventos que habían sucedido, y las personas vinieron después. La película defiende la idea de que hay políticos con moral y principios que son necesarios en la actualidad.
La necesidad de decisiones morales
Sorrentino destaca la importancia de las decisiones morales en la política y en la vida en general. Cita la influencia de la película El decálogo de Kieslowski, que gira en torno a dilemas morales. El director considera que los dilemas morales son un recurso narrativo valioso y que es importante recordar a la gente la importancia de las decisiones morales en la actualidad.





