La declaración de la Renta es un trámite que puede generar dudas en muchos beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital (IMV). Sin embargo, la Seguridad Social recuerda que presentar la declaración es obligatorio, independientemente de los ingresos o del resultado. No hacerlo puede tener consecuencias directas en la prestación.

La obligación de presentar la declaración

La Seguridad Social insiste en que todos los beneficiarios del IMV que formen parte de la unidad de convivencia deben presentar la declaración correspondiente al ejercicio en que cobraron la prestación. Esto se debe a que el IMV es una renta exenta, pero la obligación de presentar la declaración no desaparece. De hecho, es una pieza básica del sistema de control del IMV.

La Administración cruza datos con la Agencia Tributaria para comprobar las rentas, el patrimonio y la composición de la unidad de convivencia. Con esta información, decide si la prestación debe mantenerse, reducirse, incrementarse o retirarse. Por lo tanto, presentar la declaración no es un simple trámite fiscal más.

Consecuencias de no presentar la declaración

No presentar la declaración puede abrir la puerta a la suspensión o pérdida del IMV. Además, puede generar revisiones posteriores si la Administración entiende que no se ha acreditado correctamente la situación económica del hogar. La Seguridad Social señala expresamente que hacer la declaración es uno de los requisitos para mantener la prestación.