El Tribunal Supremo de Estados Unidos tomó una decisión polémica este martes, al determinar que los estados no pueden prohibir las llamadas 'terapias de conversión' para cambiar la orientación sexual o la identidad de género de menores. Esta práctica, ampliamente criticada y considerada tortura por la ONU, fue justificada por el alto tribunal en base a la Primera Enmienda de la Constitución.
Libertad de expresión vs. protección de menores
La Primera Enmienda protege la libertad de religión, expresión, prensa y reunión, lo que según el juez Neil Gorsuch, constituye un escudo contra cualquier intento de imponer la ortodoxia en el pensamiento o la expresión. La decisión se tomó por ocho votos a favor y solo contó con la oposición de la jueza progresista Ketanji Brown Jackson.
La terapia de conversión, favorecida por algunos conservadores religiosos, busca que los menores homosexuales se identifiquen como heterosexuales y que los niños transgénero encajen en el género al nacer. Sin embargo, organizaciones médicas y científicas han desacreditado esta práctica, demostrando que es ineficaz e incluso puede ser peligrosa, generando problemas de salud mental.
Impacto en la comunidad LGBTQ+
El Proyecto Trevor, una organización dedicada a prevenir el suicidio en los jóvenes del colectivo LGTBI, advirtió que el fallo del Supremo es un 'trágico paso atrás'. Por otro lado, el grupo religioso First Liberty Institute celebró la decisión, considerando que no se debe 'censurar' la libertad de los profesionales.





