La salida de Nicolás Maduro de la presidencia de Venezuela tras una intervención militar de Estados Unidos ha generado un impacto significativo en el equilibrio de poder en América Latina, especialmente en las dictaduras de Cuba y Nicaragua. La llamada 'troika de la tiranía' se resquebraja, pero no se vislumbra una transición democrática en la región.

El fin de la 'troika de la tiranía'

La 'troika de la tiranía', un término acuñado por John Bolton para referirse a las dictaduras de Cuba, Venezuela y Nicaragua, nunca fue un bloque homogéneo. A pesar de compartir elementos autoritarios, cada país tiene sus propias fortalezas y debilidades. La política de Estados Unidos hacia la región se ha centrado en el interés nacional, sin una estrategia clara para promover la democracia.

La vulnerabilidad de Cuba

Cuba, con más de 60 años de dictadura, enfrenta una grave crisis económica y política. Su modelo de economía estatal centralizada es ineficiente y depende de un gigantesco subsidio externo. La caída de Maduro ha privado a Cuba de su principal sostén económico. El régimen cubano ha descartado realizar profundas reformas económicas y políticas, lo que lo hace vulnerable a las presiones de Estados Unidos.

La situación en Nicaragua

Nicaragua es una dictadura dinástica con una economía estable y una gran autonomía económica. Sin embargo, es considerada el país menos democrático de América Latina y ocupa el quinto lugar en el ranking de las peores autocracias del mundo. La caída de Maduro ha sido un golpe político para Daniel Ortega y Rosario Murillo, pero no ha tenido un impacto económico significativo.