La joven barcelonesa Noelia Castillo Ramos, de 25 años, decidió acogerse a la eutanasia el pasado jueves, mientras su caso era seguido por el programa 'Y ahora, Sonsoles' de Antena 3. El tratamiento dado por el programa ha generado un intenso debate sobre la ética y la moralidad de retransmitir un caso así.
El tratamiento mediático de una decisión personal
El programa de Sonsoles Ónega convirtió la noticia en una cuenta atrás desde que Noelia quiso explicar su decisión hasta que la llevó a cabo. Sin embargo, este enfoque no gustó a muchos espectadores. A pesar de que Noelia y su entorno cercano quisieron dar visibilidad al caso a través del programa, fue Sonsoles quien advirtió que tenían autorización para emitir cualquier imagen o testimonio.
La autorización y el enfoque del programa
Sonsoles destacó que tenían autorización de la familia para emitir cualquier contenido relacionado con Noelia, quien había elegido su cadena para explicarse. Sin embargo, esta autorización no evitó las críticas. El programa insertó rótulos como 'Última hora' y mostró imágenes de la madre llegando al hospital para pasar la última noche con su hija.
Un retorno ingrato
El programa obtuvo un alto porcentaje de cuota de pantalla, con un 9,2% el martes, un 10,8% el miércoles, un 11,6% el jueves y un 10% el viernes. Sin embargo, este éxito se logró a costa de la dignidad de Noelia y su familia. La pregunta es: ¿vale la pena obtener un alto 'share' a costa de la sensibilidad y la ética?





