Publicación de la opinión de Pere Sureda
En la columna Opinión | MIRADAS del diario Noticias de Última Hora, Pere Sureda, editor y experto en temas editoriales, expone su visión sobre la edición física de libros. La pieza, publicada esta semana, analiza la composición y calidad de los volúmenes que llegan a los lectores, y plantea la necesidad de un debate entre profesionales.
Sureda señala que, pese a la abundancia de formatos, pocos editoriales aplican un criterio coherente al diseñar sus libros. Su llamado a la reflexión busca que los lectores perciban un valor real en el objeto que compran.
Análisis de los elementos y técnicas de encuadernación
El autor desglosa las partes esenciales de un libro: tapa (dura o rústica), guarda, solapa, corte de páginas, lomo, página de respeto, portadilla, portada y, sobre todo, el método de unión. "Un libro cosido dura prácticamente un siglo", escribe Sureda, contrastándolo con la encuadernación fresada, que aunque ha mejorado, tiende a deshojarse con el tiempo.
Según el experto, la diferencia radica en la resistencia estructural: la costura une los pliegos de forma mecánica, mientras que la fresada depende de adhesivos que se degradan. Para el lector, esa distinción se traduce en la durabilidad del objeto y en la experiencia de lectura.
Contexto del mercado editorial y falta de uniformidad
Sureda critica que la mayoría de las casas editoriales combinan formatos sin criterios claros, aun cuando existen modelos de libro ideal: tapa dura, sobrecubierta, encuadernación cosida en pliegos de 18 o 32 páginas y papel de calidad que no sea pasta mecánica. Sólo unas pocas editoriales aplican este método de forma consistente, tanto en rústica como en cartoné.
Este desorden se refleja en la oferta de librerías, donde el consumidor elige el libro tal como lo encuentra en el mostrador, sin información que le permita comparar la solidez de una edición frente a otra. La falta de uniformidad dificulta la percepción de valor y genera confusión en el público.
Posibles repercusiones y debate entre profesionales
Sureda invita a editores, autores y lectores a debatir sobre la lógica de estas decisiones. Propone que una mayor claridad en los criterios de producción podría influir en futuras políticas editoriales y elevar la valoración del libro físico.
"Si hacemos los libros con lógica, los beneficiados serán los lectores", afirma el autor, recordando que son ellos quienes pagan el objeto y lo disfrutan. Un debate abierto podría impulsar normas más transparentes y, en última instancia, mejorar la experiencia de lectura.
Para profundizar en la situación del sector, la reciente Feria del Libro de Madrid 2026 arrasa en el Retiro muestra la variedad de propuestas editoriales, pero también evidencia la necesidad de criterios comunes que guíen al público.
Conclusión
La opinión de Pere Sureda abre una ventana a la discusión sobre la edición física de libros. Un sector más coherente en sus decisiones de encuadernación y materiales podría ofrecer a los lectores libros que no solo informen, sino que perduren en el tiempo.
Crítico Cultural
Crítico cultural y escritor. Colaborador habitual en medios literarios.
¿Te ha gustado este artículo?
Suscríbete a nuestro boletín y recibe las mejores noticias en tu correo cada día.





