La creciente digitalización de los sistemas eléctricos para integrar las energías renovables abre nuevas brechas para la seguridad nacional. La Agencia Internacional de la Energía (IEA) alerta de que los sabotajes a las infraestructuras críticas se han cuadruplicado desde 2020.

Riesgos cibernéticos en la era de la electrificación

La IEA estima que los ataques a las infraestructuras críticas aumentaron un 30% en 2023, alcanzando los 420 millones en todo el mundo. Los asaltos a empresas de servicios energéticos se han cuadruplicado desde 2020. Un caso significativo es el de Estados Unidos, donde se calcula que los puntos vulnerables de la red eléctrica han aumentado en 60 por día.

La digitalización de los sistemas eléctricos es necesaria para gestionar la entrada masiva de renovables, pero conlleva riesgos cibernéticos. La mayor automatización depende de millones de contadores inteligentes y sistemas de gestión remota que pueden ser vulnerables a ataques.

Vulnerabilidades en la cadena de suministro

La inmensa dependencia de China en la producción de tecnologías de energía limpia es un riesgo significativo. Pekín controla entre el 60% y el 85% de las cinco cadenas de suministro de tecnologías clave. La exposición de las economías verdes al gigante asiático tiene fuertes implicaciones económicas.

Si China interrumpiera sus exportaciones de baterías, provocaría pérdidas de 17.000 millones de dólares en las fábricas de coches eléctricos de otras regiones. Un mes de parón en la salida de componentes chinos para la energía solar se traduciría en pérdidas de 1.000 millones de dólares en las plantas de módulos fotovoltaicos.