Un estudio biomolecular ha revelado que los habitantes de la antigua Pompeya utilizaban resinas exóticas procedentes de África y Asia en sus rituales domésticos, lo que confirma la existencia de redes comerciales de gran alcance en el Imperio romano. El hallazgo, difundido por el Parque Arqueológico de Pompeya, aporta nuevas evidencias sobre el nivel de conexión global de esta ciudad hace casi 2.000 años.
Comercio y rituales en la antigua Pompeya
La investigación, que será publicada en junio en la revista Antiquity, se basa en el análisis de cenizas recuperadas de incensarios hallados tanto en Pompeya como en la cercana localidad de Boscoreale. Ambas zonas quedaron sepultadas tras la erupción del Vesubio en el año 79 d.C., un desastre que permitió la conservación excepcional de numerosos elementos de la vida cotidiana romana.
Los científicos emplearon técnicas de análisis químico de última generación para identificar las sustancias que se quemaban en los altares domésticos, conocidos como lararios. Estos pequeños espacios rituales estaban dedicados al culto de los dioses familiares. Entre los residuos analizados se han detectado compuestos procedentes de resinas que no pertenecen a la flora mediterránea.
Resinas exóticas y conexiones comerciales
Según el coordinador del estudio, Johannes Eber, el hallazgo de resinas procedentes de regiones tropicales de África y Asia es una prueba clara y directa de la amplitud de las redes comerciales romanas. El uso de estas fragancias exóticas en los rituales domésticos también deja claro el nivel económico de quienes las utilizaban. Las resinas procedentes de regiones lejanas eran muy valiosas.





