Primer trasplante de médula ósea en España
El 22 de mayo de 1976 el Hospital de Sant Pau realizó el primer trasplante de médula ósea del país. Teresa Álvarez, de 13 años, donó su médula a su hermana gemela Modesta, también de 13, que padecía una leucemia aguda. El procedimiento, liderado por el Dr. Andreu Domingo, marcó un antes y un después en la hematología española.

El equipo extrajo la médula de la cadera de Teresa y la transfirió a Modesta, quien alcanzó la remisión completa tras tres semanas de hospitalización. La operación fue catalogada como un éxito clínico, aunque Modesta volvió a recaer meses después y falleció, dejando como legado una técnica que salvaría a miles.
Detalles del caso y el legado del Hospital de Sant Pau
El Dr. Domingo, pionero de la hematología clínica, contó con la colaboración de Josep Cubells e Isabel Badell, especialistas en pediatría y hematología. Su enfoque combinó quimioterapia previa con el trasplante, una práctica experimental en aquel momento. La rápida recuperación de Modesta demostró la viabilidad del método y motivó la creación de la Unidad de Hematología Clínica del hospital.
Desde aquel hito, el Hospital de Sant Pau ha llevado a cabo más de 4 000 trasplantes hematopoyéticos, consolidándose como uno de los centros con mayor experiencia en España y reconocimiento internacional. Cada nuevo caso sigue el mismo gesto altruista que inició Teresa, manteniendo viva la tradición de donación y avance científico.
Contexto y futuro de los trasplantes hematopoyéticos en España
En 1976 el trasplante de médula ósea era una técnica experimental a nivel mundial; Barcelona se situó a la vanguardia europea gracias a la audacia del equipo de Sant Pau. El éxito tempranero impulsó la investigación y la expansión de programas similares en todo el país.
Hoy la terapia ha evolucionado: la fuente principal de progenitores hematopoyéticos es la sangre periférica, reservándose la médula ósea para casos excepcionales. El procedimiento se emplea contra leucemias, linfomas, mielomas e inmunodeficiencias, y sigue mejorando su seguridad y eficacia. El legado de aquel 1976 sigue guiando la política sanitaria y la formación de nuevos profesionales en trasplantes.
El futuro apunta a terapias génicas y células madre modificadas, que podrían ampliar aún más las posibilidades curativas. Mientras tanto, la historia de Teresa y Modesta sigue inspirando a donantes y médicos, recordando que un acto de amor puede transformar la ciencia.
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Redactor científico
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