El pasado lunes, el concierto de Rosalía en Madrid estuvo marcado por una anomalía: la exclusión de fotoperiodistas para cubrir el evento. Esta decisión, tomada apenas unas horas antes del inicio del show, deja entrever una tendencia preocupante en la industria cultural. La promotora del concierto argumentó 'particularidades técnicas y de producción' para negar el acceso a la prensa gráfica.
Restricciones a la prensa gráfica
La gestión para acreditar al fotógrafo de EL PAÍS, Claudio Álvarez, comenzó hace semanas con la promotora del concierto. Sin embargo, se le solicitó un portfolio para demostrar su valía, un requisito no exigido a otros profesionales. Álvarez ha cubierto conciertos de artistas como los Rolling Stones, The Who o Taylor Swift, y su experiencia debería ser un aval para cubrir eventos de esta envergadura.
El valor de la crónica gráfica
La exclusión de fotoperiodistas no solo afecta a la calidad informativa, sino que también limita la capacidad de los lectores para acceder a una visión completa de los eventos culturales. La crónica gráfica es una parte esencial de la cobertura de conciertos y festivales, y su ausencia se hace notar en la prensa. La decisión de Rosalía y su promotora de no permitir la entrada a fotoperiodistas puede deberse a un deseo de controlar la imagen, pero este control puede ser ineficiente en la era digital.





