La relación entre la tecnología y el arte es cada vez más estrecha. La inteligencia artificial (IA) ha generado sentimientos encontrados en la sociedad. Mientras algunos se sienten fascinados por sus posibilidades, otros temen que pueda reemplazar a la creatividad humana. La filósofa Catrin Misselhorn explora esta cuestión en su libro 'La inteligencia artificial y el fin del arte'.

El contexto de la IA en el arte

La IA ha avanzado significativamente en la creación de obras de arte. Un ejemplo destacado es la venta en 2018 del cuadro 'El retrato de Edmond Belamy' por 432.500 dólares. Esta obra fue creada por un algoritmo de IA generativa entrenado con 15.000 retratos pintados entre los siglos XIV y XX. Esto plantea preguntas sobre la autoría y la naturaleza del arte.

La autoría en la era digital

La autoría del retrato de Edmond Belamy es un tema de debate. ¿Es el colectivo de artistas que entrenó la IA o la propia IA? Esta cuestión se relaciona con la idea de que la creatividad y la imaginación son cualidades exclusivamente humanas. La IA puede replicar capacidades humanas, pero ¿supone esto el fin de la historia del arte?

El fin del arte: una cuestión recurrente

El final del arte ha sido anunciado varias veces a lo largo de la historia. Georg W. F. Hegel afirmó que el arte había dejado de ser útil para acercarse a verdades metafísicas en el siglo XIX. En los 80, Arthur C. Danto sostuvo que el fin del arte se dio en 1964 con la exposición de las Cajas Brillo de Andy Warhol. La irrupción de la IA plantea nuevamente la cuestión de la indiscernibilidad entre arte y no-arte.