Hace un año, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, proclamó el 'Día de la Liberación Arancelaria', prometiendo un nuevo orden en el comercio global. Sin embargo, el experimento proteccionista de la Administración Trump ha generado un entorno comercial caótico, con reglas incoherentes y polarización geopolítica.

El impacto en el comercio internacional

La imposición de aranceles recíprocos ha erosionado la credibilidad de Estados Unidos como socio fiable y garante del libre comercio. El mapa del comercio internacional se ha distorsionado, ralentizando la fluidez de productos y servicios. Según Gary Clyde Hufbauer, experto del Peterson Institute for International Economics, la balanza bilateral americana con sus socios estratégicos apenas cambió en 2025.

Consecuencias económicas

La incertidumbre jurídica y la decisión del Tribunal Supremo americano de declarar ilegales los aranceles recíprocos han abierto un nuevo frente de conflicto. La resolución de los magistrados del Supremo ha convertido la política comercial de Estados Unidos en un terreno de disputa permanente entre el poder ejecutivo y los límites legales. Esto ha llevado a un comercio menos transparente, costoso y condicionado por políticas volátiles.

Opinión de expertos

El Nobel de Economía Michael Spence afirma que la fragilidad actual responde a un problema de diseño. La economía mundial no está diseñada para ser resiliente, sino para ser eficiente. La globalización no ha eliminado los cuellos de botella; tan solo los ha redistribuido y, en muchos casos, los ha intensificado. Erica York, de Tax Foundation, advierte que el incremento de la presión arancelaria actúa como un impuesto regresivo.